- Fan fic- CICATRICES
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Cicatrices
Prólogo
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Shiori permanecía sumergida bajo el agua que cubría la bañera hasta casi desbordarse, le encantaba sentir el agua en ella, se sentía totalmente transparente y los problemas se ahogaban, la soledad salía a flote, como cuando expulsaba el aire en forma de burbuja y explotaba en la superficie. Permaneció bajo el agua hasta que no pudo aguantar más la respiración, escurrió su corto pelo oscuro mientras recuperaba el aire hinchando sus pulmones agitadamente y salió de la bañera, puso alrededor de su delgado y alto cuerpo una toalla color azul marino y se miró al espejo, rozó la clavícula izquierda, un hueso roto que estaba tardando demasiados años en curar, la cicatriz ya no era tan escandalosa pero aún dolía por dentro....
Recordó aquella paliza, en la que su padre aporreaba a su madre contra la pared y la insultaba, como las venas de sus sienes estaban encendidas y la rojez de su cara por el enfado y el alcohol, La pobre mujer luchando contra un hombre más grande que ella, un empuje fatal por las escaleras como otras veces. El sonido que oyó Shiori cuando cayó por las escaleras, la dejó inmóvil al lado del pasillo, cayó como una muñeca rota malgastada por los años, como cuando se rompía una maceta cayendo desde un tercer piso, donde la tierra desparramada por los suelos era ahora la dulce sangre roja de su madre saliéndole por la boca y la nariz. La pobre mujer moría, el grito que pegó aquella vez la niña al ver el cuerpo inerte de su madre, hizo enfurecer a su padre, que no reaccionaba ante la inmovilidad de su mujer.
- ¿Tú también quieres? Tú madre es una inútil, y lógicamente tu eres una niña inútil-dijo con los ojos bien abiertos a la vez que le rompía una botella de ginebra en la cabeza.
La niña sentía un gran escozor en su cabeza producto de un corte, veía chorrear en su cara la dichosa bebida y la sangre. Se asustó, nunca había llegado tan lejos, viendo como su padre retrocedía y avanzaba hacia ella como un loco, aun con media botella en la mano, avanzaba con largas zancadas hacía ella con la cara más encendida todavía, la agarró del cuello y la alzó asfixiándola.
- Papa me haces daño…grrr.... suéltame.
- Eres una niña estúpida, 13 años de estupidez al igual que tu madre. ¡¡¡Puta, más que putaaaaaaaaaaaaa!!!-de su boca salía un olor a alcohol que hizo que la joven tuviera una arcada.
- ¡¡Mamaaaaaa ayuda!!
- Tu madre no vendrá a ayudarte, ¡¡porque si lo hace la mato!!
Empujó a la pobre joven contra la pared y esta cayó al suelo, de repente su padre empezó a pegarle patadas en el estomago y en la cara, mientras que la joven gritaba tapándose la cara medio acurrucada en el suelo. Después de que se cansara de pegarle, la agarró del pelo y empezó a estirar de ella, como hacían los vikingos con sus mujeres, y la arrastró por el pasillo y bajar por las escaleras. Pasó por encima del cuerpo frío de su madre, pataleaba y gritaba mientras aun la agarraba por los pelos, el dolor de cabeza de la pobre chica era tremendo, y el sabor de sangre en su boca la hacía agonizar más, sus lágrimas hacían un cóctel junto con la sangre y el alcohol. Llegaron a una salita de la casa y allí la tiró de golpe contra una mesa de cristal que se hizo añicos en su espalda
- ¿Papá que te hecho yo?-entonces se levantó, poniéndose la mano en el costado
- Ser hija de tu madre, y si no es mía no será de nadie y menos tú.
Se dirigió a un armario y sacó un bate de béisbol, Shiori abrió los ojos, y echó a correr hacía la puerta gritando que algún vecino llamara a la policía, entonces su padre le pegó tal golpe con aquel objeto tan duro en el hombro que le rompió la clavícula y este hueso salió del cuerpo.
Lo último que recordó de ese día, era ver a su padre asustado en el suelo, pidiéndole perdón lo que hacía siempre. Después de ese suceso, estuvo varios días ingresada en el hospital con costillas rotas, el hombro dislocado y rotura de la clavícula, después de salir, Shiori hizo lo que su madre nunca pudo hacer por miedo, denunciar a su propio padre, llegar a tribunales y condenarlo a mantenerla y a un año de cárcel.
Se vio sola, ¿qué haría ahora? ¿Qué sería de ella? Tras discutir quien se quedaba con la hija de un mal tratador asesino, sus abuelos maternos, que siempre la habían apoyado y en cierto modo sospechaban que su hija fuera siempre con gafas de sol, tapada hasta el cuello, y ahí estaban sus abuelos al lado de ella, su abuela le pasó la mano en los hombros.
- Vamos hija, vamos a casa.
Ni el tiempo…
Ni la distancia….
¡...podrán borrar el dolor de tus manos
Sobre mi piel...!
Ni la distancia….
¡...podrán borrar el dolor de tus manos
Sobre mi piel...!
Prólogo
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Shiori permanecía sumergida bajo el agua que cubría la bañera hasta casi desbordarse, le encantaba sentir el agua en ella, se sentía totalmente transparente y los problemas se ahogaban, la soledad salía a flote, como cuando expulsaba el aire en forma de burbuja y explotaba en la superficie. Permaneció bajo el agua hasta que no pudo aguantar más la respiración, escurrió su corto pelo oscuro mientras recuperaba el aire hinchando sus pulmones agitadamente y salió de la bañera, puso alrededor de su delgado y alto cuerpo una toalla color azul marino y se miró al espejo, rozó la clavícula izquierda, un hueso roto que estaba tardando demasiados años en curar, la cicatriz ya no era tan escandalosa pero aún dolía por dentro....
Recordó aquella paliza, en la que su padre aporreaba a su madre contra la pared y la insultaba, como las venas de sus sienes estaban encendidas y la rojez de su cara por el enfado y el alcohol, La pobre mujer luchando contra un hombre más grande que ella, un empuje fatal por las escaleras como otras veces. El sonido que oyó Shiori cuando cayó por las escaleras, la dejó inmóvil al lado del pasillo, cayó como una muñeca rota malgastada por los años, como cuando se rompía una maceta cayendo desde un tercer piso, donde la tierra desparramada por los suelos era ahora la dulce sangre roja de su madre saliéndole por la boca y la nariz. La pobre mujer moría, el grito que pegó aquella vez la niña al ver el cuerpo inerte de su madre, hizo enfurecer a su padre, que no reaccionaba ante la inmovilidad de su mujer.
- ¿Tú también quieres? Tú madre es una inútil, y lógicamente tu eres una niña inútil-dijo con los ojos bien abiertos a la vez que le rompía una botella de ginebra en la cabeza.
La niña sentía un gran escozor en su cabeza producto de un corte, veía chorrear en su cara la dichosa bebida y la sangre. Se asustó, nunca había llegado tan lejos, viendo como su padre retrocedía y avanzaba hacia ella como un loco, aun con media botella en la mano, avanzaba con largas zancadas hacía ella con la cara más encendida todavía, la agarró del cuello y la alzó asfixiándola.
- Papa me haces daño…grrr.... suéltame.
- Eres una niña estúpida, 13 años de estupidez al igual que tu madre. ¡¡¡Puta, más que putaaaaaaaaaaaaa!!!-de su boca salía un olor a alcohol que hizo que la joven tuviera una arcada.
- ¡¡Mamaaaaaa ayuda!!
- Tu madre no vendrá a ayudarte, ¡¡porque si lo hace la mato!!
Empujó a la pobre joven contra la pared y esta cayó al suelo, de repente su padre empezó a pegarle patadas en el estomago y en la cara, mientras que la joven gritaba tapándose la cara medio acurrucada en el suelo. Después de que se cansara de pegarle, la agarró del pelo y empezó a estirar de ella, como hacían los vikingos con sus mujeres, y la arrastró por el pasillo y bajar por las escaleras. Pasó por encima del cuerpo frío de su madre, pataleaba y gritaba mientras aun la agarraba por los pelos, el dolor de cabeza de la pobre chica era tremendo, y el sabor de sangre en su boca la hacía agonizar más, sus lágrimas hacían un cóctel junto con la sangre y el alcohol. Llegaron a una salita de la casa y allí la tiró de golpe contra una mesa de cristal que se hizo añicos en su espalda
- ¿Papá que te hecho yo?-entonces se levantó, poniéndose la mano en el costado
- Ser hija de tu madre, y si no es mía no será de nadie y menos tú.
Se dirigió a un armario y sacó un bate de béisbol, Shiori abrió los ojos, y echó a correr hacía la puerta gritando que algún vecino llamara a la policía, entonces su padre le pegó tal golpe con aquel objeto tan duro en el hombro que le rompió la clavícula y este hueso salió del cuerpo.
Lo último que recordó de ese día, era ver a su padre asustado en el suelo, pidiéndole perdón lo que hacía siempre. Después de ese suceso, estuvo varios días ingresada en el hospital con costillas rotas, el hombro dislocado y rotura de la clavícula, después de salir, Shiori hizo lo que su madre nunca pudo hacer por miedo, denunciar a su propio padre, llegar a tribunales y condenarlo a mantenerla y a un año de cárcel.
Se vio sola, ¿qué haría ahora? ¿Qué sería de ella? Tras discutir quien se quedaba con la hija de un mal tratador asesino, sus abuelos maternos, que siempre la habían apoyado y en cierto modo sospechaban que su hija fuera siempre con gafas de sol, tapada hasta el cuello, y ahí estaban sus abuelos al lado de ella, su abuela le pasó la mano en los hombros.
- Vamos hija, vamos a casa.
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Se puede tener por compañera la fantasía,
pero se debe tener como guía a la razón.
Tutorial Bitorrent

Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
este escrito esta muy lindo y muy triste, pero nos demuestra y nos enseña que debemos permitir ser maltratadas por nada ni por nadie.muchas gracias.
elvira wittbrodt- Soy un@ Aburrid@

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Re: - Fan fic- CICATRICES
pues no ta al serie puesta entera. pero como veo k has comentado te pondre mas caps. esta acabada con 28 caps. i voy por la segunda parte.
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Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
Holaaaa He creado un espacio en wordpress, con la historieta
echarle un vistazo also interesadosss
http://dakira.wordpress.com/
echarle un vistazo also interesadosss
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Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
holaaaa he peusto otro capituliyo en wordspress no m aklaro mcuho perooooo espero k os guste. ;)
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Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
teneis el cap 4 ^^
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Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
Dios que pura y asquerosa realidad ; Me a entrado ganas de llorar; :onegai:

tokyto- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
Muy bien Excelente
AnaZaneth- Apático

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Fecha de inscripción: 19/09/2011
Re: - Fan fic- CICATRICES
________________________________________Capitulo 1:
Encuentro Inesperado: Papa
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Se quito ese recuerdo de la cabeza, meneándola de un lado a otro, se puso el uniforme, preparo su cartera y bajo a desayunar, su abuela como siempre puntualmente, colocaba el desayuno, una vela encendida al lado de la foto de su madre alumbraba una esquina del comedor
– hoy hace tres años que murió mama,
– menos mal que no tengo que ponerte una vela a ti hija, sería terrible – dijo la mujer de unos 60 años
La joven la miro de arriba abajo, es verdad que lo paso muy mal con la muerte y el cuidado de su nieta, pero era una mujer fuerte.
– ¿tienes ganas de empezar las clases?
– si abuela, empiezo bachiller, tengo ganas, además iré con Kouen y Midory. Midory se fue a Inglaterra, tiene contármelo todo, Kouen estuvo en su casa de verano de Hokkaido.
– bueno tú has estado en Aizu, con nosotros.
– si la verdad es que me lo he pasado muy bien abuela, además estoy más morena ¿no?
– Jajajajja
– Venga charlatanas, Shiori llegaras tarde a clase, tienes 5 minutos.
– Shhhhhhhhhiaaaaaaaa es verdad me voy
Cogió el almuerzo y salió de la casa corriendo, hasta su instituto giro una de las calles y vio como aparecía un chico con un discman puesto en el oído andando tranquilamente
– que me lo trago, que me lo… – y tropezó con el
Era una situación vergonzosa cuando no vio quien era, Mimura Tetsuya, uno de los chicos más populares del instituto a parte de Masao Umemiya, Kenji Adachi, formaban el grupo de chicos listos pero puñeteros, por decir algún nombre que los calificase, siempre iban haciendo la vida imposible a los estudiantes, sobre todo si se metían con ellos…pero encima los tíos eran guapos y tenían su propio club de fans, Shiori no podía entender como….
– tu…. Me estas chafando sabes – dijo tono frió y seco
– ah los siento ees….
– No me importa, esfúmate
– Pero que arrogante eres Mimura, sabes, tu cara no mega con tu carácter – dijo ella amenazante
– Pues no sé qué decirte de tu cara, mona
– ¡¡¡Monaaa!!!! Sabes, no tengo tiempo para perderlo contigo.
– ¿pero tú sabes quién soy? – dijo el gritando.
– pues claro que lo sé, eres uno del grupo de los pringaos creídos.
– ¡¿qué has dicho!?
– Shiori llegaras tarde – grito Kouen al otro lado de la calle – vamos.
– Adiós creído – y le saco la lengua.
– Esto no quedara así Mona – chita – le grito enfurecido mientras ella le daba la espalda...
– ¿Shiori – shan estas bien?, que hacías con él, ya sabes que te pueden hacer algo
– Me da igual, sabes yo también tengo mi mala leche.
– Eso ni que lo digas, Shiori – san, pero ellos son tres y son chicos.
– Ya, creo que me pasado, pero llevamos tres años aguantándolos y nadie les planta cara.
– ¿Que tienes complejo de Juana de Arco?
– Jaja es posible jajaja.
Es verdad que ella misma se juro que ningún hombre volvería ponerle la mano encima sobre todo si era para hacerle daño aposta. Casi en la entrada se encontraron con Midory y mientras entraban resumían sus vacaciones, demasiado cortas, pero querían empezar el nuevo curso, entraron en la case que les correspondía en el segundo piso, cada uno ya había escogido su mesa, algunos ya habían hecho su grupo, Shiori se puso pálida, cuando vio a Tetsuya y al resto de su grupo en las últimas filas, pero ella no vacilo cuando Kouen le dio un codazo a la joven, Kouen se sentó en la segunda fila donde había un sitio, Shiori se sentó en la antepenúltima, dándole la espalda a Masao, que mala suerte tengo, pensó la chica, notaba como se reían los tres, seguro que Tetsuya les habría contado lo sucedido, tampoco era para tanto, seguro que alguna chavala del club plenaria cualquier estrategia para tener un contacto físico con ellos, entonces entro el profesor, se presento como tutor de la clase y comenzó.
Tenían al mismo profesor que anteriores años, empezaron enseguida con la materia la verdad es que ha Shiori no le gustaba mucho estudiar, pero si quería ser algo en la vida tenía que empañarse en sacar las mejores notas posibles, para no ser una fracasada alcohólica como su padre, eso se había planteado en su vida, no serlo, ni acercase a nadie parecido con esas características, su madre siempre se empeñaba en que tenía que ser la más lista para que su padre estuviera contento, aunque ella sabía que lo decía para ahorrarse una buena paliza, tanto si sacaba buena o mala, siempre se llevaba alguna bofetada por no sacar la mejor, la que mas salía perjudicada era su madre, que siempre se metía defenderla, la verdad es que echaba mucho de menos a su madre, su abuela no lo hacía mal pero era su abuela… se estaba deprimiendo.
– eh tu mona chita no creas que te vas a librar eh… – dijo dando una palmada a la mesa con sus todos amigos detrás respaldándole las espaldas.
– hombre el pringado y su tropa, ¿qué pasa? – dijo Shiori clavando sus ojos verdes en los ojos negros de Tetsuya.
– Mírala como contesta – dijo Masao Umemiya.
– Si esta es de esas guarras que….
– Perdona bonito de cara yo no voy haciéndote la pelota para que me perdones la vida – interrumpió a Masao levantándose – a veces pienso que los hombres deberían desaparecer de la faz de la tierra, este mundo sería mejor sin tipejos como vosotros.
La joven salió de la aula con ganas de pegarles una paliza increíble, pero tampoco tenían la culpa de que ese día hiciera tres años que su padre tirara a su madre por las escaleras y muriera, es verdad que muy pocos sabían que su madre había muerto, los que lo sabían, pensaban que había muerto de un accidente de tráfico junto con su padre, no quería dar explicaciones a nadie de algunas marcas de cuerpo, ya tenía bastante rechazo de su familia de ser hija de quien era, se preparo para dos horas intensas de matemáticas. Intento concentrarse en la materia, dejar su madre para cuando terminara las clases, sonó la sirena del recreo, pero Shiori ni la oyó, seguía mirando al infinito a través de la ventana del segundo piso.
– Shiori, estas hoy un poco despistada, a estamos en el recreo – dijo Midory.
– Eh…. Estaba en otro mundo.
– Será que esta acongojada por nosotros – dijo uno de grupo apoyado en la puerta del aula bloqueando la salida a Shiori.
– Va que hoy es el primer día de clase, no empecéis – dijo Kouen que era igual de grande que ellos.
– Tu acallar de la mona chita me encargo yo.
– Que quieres que te pida perdón… lo siento vale.... ¿Y ahora me dejas salir?
– Tú crees que vas salir airosa – dijo Masao Umemiya amarándole de la barbilla y levantándosela un poco...
La primera reacción de Shiori fue ver a su padre en la misma posición siempre que intentaba hacerle algo cuando no estaba su madre, la primera reacción de Shiori fue pegarle una bofetada y apartarlo de ella.
– nunca Masao Umemiya vuelvas a tratarme así…. – dijo Shiori clavándole la mirada más agresiva que tenía – podrás insultarme, humillarme todo lo que quieras pero no me toques – y se largo al patio de atrás para pegarle un puñetazo a la pared.
– joder a esta tía no la puede tocar ningún tío, como se pone – dijo Tetsuya.
– igual es lesbiana y…
– no hables de ella así – dijo Midory temiendo que la tomaran con ella – no la conocéis.
– ni ganas jajaja – dijo Masao.
El resto de las clases fueron rápidas, aunque notaba las miradas tras de ella de Masao y Mimura después salieron de las clases en silencio.
– no vas a casa. Quieres que te acompañe – dijo Kouen – no me fió de estos.
– no, voy a ver a mí madre hoy es sagrado, pero gracias.
Entonces Kouen y Midory se fueron de camino a casa, Shiori miraba el suelo, mirando sus pasos, se sentía culpable por a verles gritado, pero una defensa que había creado desde hacía años, todos los chicos la rehuían, porque los trataba agresivamente, pero tampoco quería decir él porque, además así se ahorraba algún disgusto, giro unas calles y compro una rosa y siguió caminado
– eh mona chita ¿adónde vas? ¿Me estas siguiendo? – le dio un pequeño empujón.
– eh que haces idiota – lo miro – mas quisieras tú, que yo te siguiera
– ¿para quién es esa rosa?
– Ya ti que te importa, saberlo no te hará más feliz.
– Me dado cuentan que hoy tienes un mal día, eh – dijo Masao, siempre iban juntos.
– …
– ¿no contestas? Igual es para su novia Tetsuya.
– Va paso de vosotros – y se puso a caminar dejándolos atrás – mañana será otro día – ya alzo la mano diciéndoles adiós con la rosa.
Paso las grandes puertas del cementerio algunas personas estaban sentadas cerca de las lapidas, unas llorando, otras hablándoles y otras simplemente rezando la joven se paro delante de una lapida blanca con un dibujo de una virgen que aguardaba su foto y al lado del nombre “Yoriko Shouma” la joven dejo la cartera en el suelo y se arrodillo.
– hola mama, mira lo que te he traído, este año una rosa roja – y la deposito al lado del marco – hoy empezado el primer día de bachiller, no he empezado con muy buen pie… – la chica no espero contestación inclino la cabeza y rezo para sí misma.
– hola Shiori… – dijo una voz de hombre, la joven se giro y vio un hombre delgado con barba y una botellita de alcohol en la mano, se levanto corriendo.
– que haces aquí…
– madre mía como has crecido tres años ya tendrás 16, ¿no? ¿Cómo están los abuelos? ¿Te cuidan bien?
– mejor que tu, seguro – dijo ella secamente.
– ya... Entiendo, ¿no le darás un abrazo a tu padre? – Dijo el abriendo los brazos.
– ni loca, antes muerta, es mas estas igual de bebido.
– eres un zorraaaaaaaa! Soy tu padre debes obedecerme – tirando la botella al suelo rompiéndose, acercándose a ella amarrándola del brazo cuando esta intento salir de la situación.
– ¡¡¡suéltame!!!.
– y una mierda, tu no entiendes nada de nada… lo pagaras tu…. – la frente se le arrugo. El hombre le pego un puñetazo en todo el ojo y otro en el labio.
– eh usted, ¡¡¡¡que está haciendo!!!!! – dijo un hombre cercano a unas tumbas.
– te enteraras, si no eres mi hija, a cavaras como tu madre, más en serio no te lo puedo decir no puedo ni verte…
– prueba, te tiraras toda tu miserable vida en la cárcel.
Entones el hombre se fue, Shiori llego a casa, su abuela se sorprendida al ver el ojo hinchado y morado de la chica, medio labio partido, su abuela la llevo a comisaría y lo denuncio, para que pensó Shiori, si cada vez me busca me pega poco ha durado la tranquilidad a mí cuerpo, entonces en mucho tiempo lloro, como siempre en la oscuridad de su habitación.
Encuentro Inesperado: Papa
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Se quito ese recuerdo de la cabeza, meneándola de un lado a otro, se puso el uniforme, preparo su cartera y bajo a desayunar, su abuela como siempre puntualmente, colocaba el desayuno, una vela encendida al lado de la foto de su madre alumbraba una esquina del comedor
– hoy hace tres años que murió mama,
– menos mal que no tengo que ponerte una vela a ti hija, sería terrible – dijo la mujer de unos 60 años
La joven la miro de arriba abajo, es verdad que lo paso muy mal con la muerte y el cuidado de su nieta, pero era una mujer fuerte.
– ¿tienes ganas de empezar las clases?
– si abuela, empiezo bachiller, tengo ganas, además iré con Kouen y Midory. Midory se fue a Inglaterra, tiene contármelo todo, Kouen estuvo en su casa de verano de Hokkaido.
– bueno tú has estado en Aizu, con nosotros.
– si la verdad es que me lo he pasado muy bien abuela, además estoy más morena ¿no?
– Jajajajja
– Venga charlatanas, Shiori llegaras tarde a clase, tienes 5 minutos.
– Shhhhhhhhhiaaaaaaaa es verdad me voy
Cogió el almuerzo y salió de la casa corriendo, hasta su instituto giro una de las calles y vio como aparecía un chico con un discman puesto en el oído andando tranquilamente
– que me lo trago, que me lo… – y tropezó con el
Era una situación vergonzosa cuando no vio quien era, Mimura Tetsuya, uno de los chicos más populares del instituto a parte de Masao Umemiya, Kenji Adachi, formaban el grupo de chicos listos pero puñeteros, por decir algún nombre que los calificase, siempre iban haciendo la vida imposible a los estudiantes, sobre todo si se metían con ellos…pero encima los tíos eran guapos y tenían su propio club de fans, Shiori no podía entender como….
– tu…. Me estas chafando sabes – dijo tono frió y seco
– ah los siento ees….
– No me importa, esfúmate
– Pero que arrogante eres Mimura, sabes, tu cara no mega con tu carácter – dijo ella amenazante
– Pues no sé qué decirte de tu cara, mona
– ¡¡¡Monaaa!!!! Sabes, no tengo tiempo para perderlo contigo.
– ¿pero tú sabes quién soy? – dijo el gritando.
– pues claro que lo sé, eres uno del grupo de los pringaos creídos.
– ¡¿qué has dicho!?
– Shiori llegaras tarde – grito Kouen al otro lado de la calle – vamos.
– Adiós creído – y le saco la lengua.
– Esto no quedara así Mona – chita – le grito enfurecido mientras ella le daba la espalda...
– ¿Shiori – shan estas bien?, que hacías con él, ya sabes que te pueden hacer algo
– Me da igual, sabes yo también tengo mi mala leche.
– Eso ni que lo digas, Shiori – san, pero ellos son tres y son chicos.
– Ya, creo que me pasado, pero llevamos tres años aguantándolos y nadie les planta cara.
– ¿Que tienes complejo de Juana de Arco?
– Jaja es posible jajaja.
Es verdad que ella misma se juro que ningún hombre volvería ponerle la mano encima sobre todo si era para hacerle daño aposta. Casi en la entrada se encontraron con Midory y mientras entraban resumían sus vacaciones, demasiado cortas, pero querían empezar el nuevo curso, entraron en la case que les correspondía en el segundo piso, cada uno ya había escogido su mesa, algunos ya habían hecho su grupo, Shiori se puso pálida, cuando vio a Tetsuya y al resto de su grupo en las últimas filas, pero ella no vacilo cuando Kouen le dio un codazo a la joven, Kouen se sentó en la segunda fila donde había un sitio, Shiori se sentó en la antepenúltima, dándole la espalda a Masao, que mala suerte tengo, pensó la chica, notaba como se reían los tres, seguro que Tetsuya les habría contado lo sucedido, tampoco era para tanto, seguro que alguna chavala del club plenaria cualquier estrategia para tener un contacto físico con ellos, entonces entro el profesor, se presento como tutor de la clase y comenzó.
Tenían al mismo profesor que anteriores años, empezaron enseguida con la materia la verdad es que ha Shiori no le gustaba mucho estudiar, pero si quería ser algo en la vida tenía que empañarse en sacar las mejores notas posibles, para no ser una fracasada alcohólica como su padre, eso se había planteado en su vida, no serlo, ni acercase a nadie parecido con esas características, su madre siempre se empeñaba en que tenía que ser la más lista para que su padre estuviera contento, aunque ella sabía que lo decía para ahorrarse una buena paliza, tanto si sacaba buena o mala, siempre se llevaba alguna bofetada por no sacar la mejor, la que mas salía perjudicada era su madre, que siempre se metía defenderla, la verdad es que echaba mucho de menos a su madre, su abuela no lo hacía mal pero era su abuela… se estaba deprimiendo.
– eh tu mona chita no creas que te vas a librar eh… – dijo dando una palmada a la mesa con sus todos amigos detrás respaldándole las espaldas.
– hombre el pringado y su tropa, ¿qué pasa? – dijo Shiori clavando sus ojos verdes en los ojos negros de Tetsuya.
– Mírala como contesta – dijo Masao Umemiya.
– Si esta es de esas guarras que….
– Perdona bonito de cara yo no voy haciéndote la pelota para que me perdones la vida – interrumpió a Masao levantándose – a veces pienso que los hombres deberían desaparecer de la faz de la tierra, este mundo sería mejor sin tipejos como vosotros.
La joven salió de la aula con ganas de pegarles una paliza increíble, pero tampoco tenían la culpa de que ese día hiciera tres años que su padre tirara a su madre por las escaleras y muriera, es verdad que muy pocos sabían que su madre había muerto, los que lo sabían, pensaban que había muerto de un accidente de tráfico junto con su padre, no quería dar explicaciones a nadie de algunas marcas de cuerpo, ya tenía bastante rechazo de su familia de ser hija de quien era, se preparo para dos horas intensas de matemáticas. Intento concentrarse en la materia, dejar su madre para cuando terminara las clases, sonó la sirena del recreo, pero Shiori ni la oyó, seguía mirando al infinito a través de la ventana del segundo piso.
– Shiori, estas hoy un poco despistada, a estamos en el recreo – dijo Midory.
– Eh…. Estaba en otro mundo.
– Será que esta acongojada por nosotros – dijo uno de grupo apoyado en la puerta del aula bloqueando la salida a Shiori.
– Va que hoy es el primer día de clase, no empecéis – dijo Kouen que era igual de grande que ellos.
– Tu acallar de la mona chita me encargo yo.
– Que quieres que te pida perdón… lo siento vale.... ¿Y ahora me dejas salir?
– Tú crees que vas salir airosa – dijo Masao Umemiya amarándole de la barbilla y levantándosela un poco...
La primera reacción de Shiori fue ver a su padre en la misma posición siempre que intentaba hacerle algo cuando no estaba su madre, la primera reacción de Shiori fue pegarle una bofetada y apartarlo de ella.
– nunca Masao Umemiya vuelvas a tratarme así…. – dijo Shiori clavándole la mirada más agresiva que tenía – podrás insultarme, humillarme todo lo que quieras pero no me toques – y se largo al patio de atrás para pegarle un puñetazo a la pared.
– joder a esta tía no la puede tocar ningún tío, como se pone – dijo Tetsuya.
– igual es lesbiana y…
– no hables de ella así – dijo Midory temiendo que la tomaran con ella – no la conocéis.
– ni ganas jajaja – dijo Masao.
El resto de las clases fueron rápidas, aunque notaba las miradas tras de ella de Masao y Mimura después salieron de las clases en silencio.
– no vas a casa. Quieres que te acompañe – dijo Kouen – no me fió de estos.
– no, voy a ver a mí madre hoy es sagrado, pero gracias.
Entonces Kouen y Midory se fueron de camino a casa, Shiori miraba el suelo, mirando sus pasos, se sentía culpable por a verles gritado, pero una defensa que había creado desde hacía años, todos los chicos la rehuían, porque los trataba agresivamente, pero tampoco quería decir él porque, además así se ahorraba algún disgusto, giro unas calles y compro una rosa y siguió caminado
– eh mona chita ¿adónde vas? ¿Me estas siguiendo? – le dio un pequeño empujón.
– eh que haces idiota – lo miro – mas quisieras tú, que yo te siguiera
– ¿para quién es esa rosa?
– Ya ti que te importa, saberlo no te hará más feliz.
– Me dado cuentan que hoy tienes un mal día, eh – dijo Masao, siempre iban juntos.
– …
– ¿no contestas? Igual es para su novia Tetsuya.
– Va paso de vosotros – y se puso a caminar dejándolos atrás – mañana será otro día – ya alzo la mano diciéndoles adiós con la rosa.
Paso las grandes puertas del cementerio algunas personas estaban sentadas cerca de las lapidas, unas llorando, otras hablándoles y otras simplemente rezando la joven se paro delante de una lapida blanca con un dibujo de una virgen que aguardaba su foto y al lado del nombre “Yoriko Shouma” la joven dejo la cartera en el suelo y se arrodillo.
– hola mama, mira lo que te he traído, este año una rosa roja – y la deposito al lado del marco – hoy empezado el primer día de bachiller, no he empezado con muy buen pie… – la chica no espero contestación inclino la cabeza y rezo para sí misma.
– hola Shiori… – dijo una voz de hombre, la joven se giro y vio un hombre delgado con barba y una botellita de alcohol en la mano, se levanto corriendo.
– que haces aquí…
– madre mía como has crecido tres años ya tendrás 16, ¿no? ¿Cómo están los abuelos? ¿Te cuidan bien?
– mejor que tu, seguro – dijo ella secamente.
– ya... Entiendo, ¿no le darás un abrazo a tu padre? – Dijo el abriendo los brazos.
– ni loca, antes muerta, es mas estas igual de bebido.
– eres un zorraaaaaaaa! Soy tu padre debes obedecerme – tirando la botella al suelo rompiéndose, acercándose a ella amarrándola del brazo cuando esta intento salir de la situación.
– ¡¡¡suéltame!!!.
– y una mierda, tu no entiendes nada de nada… lo pagaras tu…. – la frente se le arrugo. El hombre le pego un puñetazo en todo el ojo y otro en el labio.
– eh usted, ¡¡¡¡que está haciendo!!!!! – dijo un hombre cercano a unas tumbas.
– te enteraras, si no eres mi hija, a cavaras como tu madre, más en serio no te lo puedo decir no puedo ni verte…
– prueba, te tiraras toda tu miserable vida en la cárcel.
Entones el hombre se fue, Shiori llego a casa, su abuela se sorprendida al ver el ojo hinchado y morado de la chica, medio labio partido, su abuela la llevo a comisaría y lo denuncio, para que pensó Shiori, si cada vez me busca me pega poco ha durado la tranquilidad a mí cuerpo, entonces en mucho tiempo lloro, como siempre en la oscuridad de su habitación.
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Se puede tener por compañera la fantasía,
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Re: - Fan fic- CICATRICES
________________________________________Capitulo 2:
Correr no significa huir……
________________________________________
Intento camuflar el morado de la cara sin mucho éxito, esa vez su abuelo le acompaño al colegio y le prometió que iría a recogerla, ahora volvería tener un policía detrás de ella, vigilándola a todas horas, se sentirá controlada y eso hacía que se enfadara mas, pero, era verdad que ante su padre ella no era más que un saco de patatas, poco pesado para su padre, ¿porque tanto odio hacía ella?
– abuelo, me acompañara Midory y Kouen, tu estate tranquilo si lo veo echo acorrer. – dijo intentándole dar la mayor seguridad en su mirada y su voz.
– ¿me lo prometes? – dijo el poco convencido.
– si abuelo – suspiro la joven.
– ese hijo de… no te preocupes, lo están buscando – se despidió de él y fue murmurando algo que Shiori no entendió.
– eh Shiori, tu abuelo parecía enfadado…pero.... ¡¡¡ que te ha pasado en la cara!!! – dijo Kouen.
– Kouen, luego tengo que hablar contigo.
– claro…
Pero la joven se limito a sonreír, entro en la clase y noto como todas las miradas se dirigían a ella, eso le recordaba cuando iba al colegio, anteriormente, faltaba mucho a clase, su madre llamaba y avisaba que estaba con fiebre, cuando en realidad, estaba llena de marcas en el cuello, en la cara, en todas partes llena cardenales, interrumpieron su recuerdo el grupito de Tetsuya.
– eh que te ha hecho tu novia – dijo Kenji Adachi.
– simplemente ignórame Adachi – dijo ella intentando que no le viera la cara, el labio aun el dolía cuando hablaba o sonreía.
– que reacción más brusca ¿no Shouma? – dijo Tetsuya riéndose.
– …. – miro hacía la ventana, una sombra conocida acechaba a las puertas de su escuela, Shiori palidecían por unos instantes.
– ¿Hoy también te has levantado con mal pie? – dijo Masao.
– ¡¡¡¡¡¡¡Que me olvidéis, entendido!!!!!!!!! – dijo la joven gritando apunto de la histeria.
Salió del aula y se dirigió al cuarto de baño, se mojo la cara e intento tranquilizarse, su corazón latía muy rápido y le temblaban las piernas, es verdad que estaba un poco alterada, igual habían sido imaginaciones suyas, igual se había imaginado que su padre estaba en la puerta… o igual era un amigo de su padre haciendo la ronda por los alrededores… no le había contado nada a nadie, de su vida pasada y ahora la miraban de arriba abajo como si hubiera tenido una pelea callejera, no tenía bastante ya con aparentar que estaba bien cuando tenía ganas de llorar y saltar por la ventana, sonó la alarma de iniciación de la clase, respiro hondo se miro en el espejo, prácticamente estaba blanca y al mojarse la cara había movido la pintura de su cara, sonrió ante el espejo, intentando darse animosa sí misma, entro en el aula, Tetsuya la miro con cara de pocos amigos, esta igual, sentía odio miedo y no sabía cómo controlarse, pero Tetsuya los entreabrió mas cuando vio unos ojos verdes cristalinos, como si estuviera al borde del llanto, ella bajo la mirada, les dio la espalda y se sentó, así en silencio trascurrió las siguientes horas. Llego el recreo y reunió a Kouen y Midory.
– bueno que es eso tan importante – dijo Midory.
– bueno primeramente os pido perdón, os he estado mintiendo estos tres años – ambos pusieron cara de asombro.
– ¡¿qué dices?! – dijo Kouen.
– no me interrumpáis, me está costando contáoslo – la joven respiro y les miro – seguramente os preguntareis quien me ha dejado el ojo hinchado y el labio mal – vacilo un poco y finalmente hablo – …. ha sido mi padre.
– que, ¿pero no murió con tu madre? – dijo Midory.
– Midory por favor déjala hablar – interrumpió Kouen – sigue.
– Mi padre…nos pegaba a mí madre y a mí, en unas de las paliza mi madre no volvió a levantarse – Midory se tapo la boca con los ojos bien abiertos – vivo con mis abuelos maternos, bueno, cuando salí del hospital mi padre acabo en la cárcel, ayer lo vi en la tumba de mi madre, bebido como siempre… y bueno intenta que vuelva con él, para poder recibir todo lo de mi madre eso es lo que pensé, pero en realidad no me dio esa sensación, no sé si tiene que ver con la herencia, pero solo en caso de que yo viviera con él o yo muriera… bueno el resto ya os lo imagináis….se dio a la fuga, mi abuelo… no se queda tranquilo y…
– Tranquila Shiori, yo te acompañare a tu casa y te recogeré…
– Pero tengo miedo de que el.
– No estado tres años practicando judo para nada. Así podré entrenarme.
– Gracias…
– Nosotros te ayudaremos vale, no te volverá a tocar ese hombre nunca – dijo Midory levantándose.
– ¿Ahora entendéis cada vez que me toca un chico?
– Piensas que te van hacer algo, ¿no? – dijo Kouen.
– Si, no quisiera volverlo pasar mal, sabes, hace tres años casi me mata con un bate de béisbol, no se… no todos son como mi padre pero…
Termino el recreo y regresaron a la clase de natación, se sentía un poco mejor al haberse confesado a sus amigos, sentía que la carga era mejor llevada, Shiori estaba apuntada al club, había ganado algunas medallas, era conocida por ello, la mitad de sus compañeros ya estaba en el agua haciendo algunos ejercicios de calentamiento, Shiori se sentó en la sombra de un árbol a pocos metros de la piscina, apoyando su barbilla en las rodillas abrazándose a ellas, miro fijamente el agua…
– ¿eh mona chita no nadas hoy? – dijo sentándose a su lado guardando las distancias, ella le miro de reojo pero no le contesto – este año volverás a ganar, ¿no?
– No lo sé… ¿y tú?
– Yo, jajá el agua se lo dejo a los peces o las monas flotantes, me van las artes marciales, ¿desde cuándo te gusta la natación?
– No me gusta, la cogí como método de supervivencia.
– ¿Eh?
– A veces me hubiera gustado no sobrevivir bajo el agua y ahogarme…
– ¿Pero qué dices? – dijo Tetsuya asustado.
– No lo entenderías – dijo cerrando los ojos.
– Shouma, ¿te ha hecho alguien de mi grupo algo?
– No – dijo abriéndolos.
– Que sepas, que nosotros no nos pegamos con chicas, si meternos pero nunca ponerles los mansos encima…
– Oye, te estás preocupando por mi… eras tú el que me la tenía jurada no te pega…
– Eh… es que solo nosotros tenemos derecho a maltratarte – y desvió la mirada
– es una excusa un poco infantil Jajaja – la joven por primera vez en mucho tiempo sonrió, Tetsuya se sonrojo.
– Bueno me voy adiós mona chita.
Y el joven se fue con su grupo de amigos, en el fondo no parece tan mala persona, ¿no?, se dijo así misma, se tapo como pudo la cicatriz y se subió al pedestal para hacer un salto perfecto en la piscina, donde todos aplaudieron. En el momento de traspasar el agua Shiori sintió como si hubiera traspasado una barrera imposible de romper, iba a saltar el miedo, enfrentarse a él, como si de un salto perfecto se tratara, no iba esconderse mas… aun con el riesgo de ahogarse.
Así pasaron tres semanas, Kouen la acompañaba de casa a clase, de clase a casa si salía a comprar salía con su abuelo, no salía a la calle sola, esto llego deprimirla un poco, sentirse dependiente de los demás, en algunos casos muy escasos, que salía a comprar iba casi corriendo, no sabía si su padre cumpliría la amenaza tal vez no lo volvería a ver, ¿o sí?
– abuela, me voy, que he quedado con Kouen y Midory.
– te acompaño – dijo la abuelo levantándose del sofá dejando el periódico encima de la mesa.
– no abuelo, que está aquí al lado.
– pero ten cuidado.
– sí.
La joven cerró la puerta de la casa, miro el sol, todavía hacía algo de calor, llevaba una camisa de manga corta y unos vaqueros pirata, con unas zapatillas deportivas y empezó a caminar dos calles a bajo, vio dos figuras sospechosas pero intento no alarmarse tal vez eran los amigos de su abuelo siguiéndola, pero esa intuición no quito que acelerara el paso y de reojo vio como también lo aceleraban pero un tercero se puso delante chocándose con ella tirándola al suelo.
– Shiori, eres la hija de Shouma? – dijo un hombre bastante grande levantándola apretándole fuerte el brazo.
– ¿Quienes sois?
– Somos amigos de tu padre, quiere verte.
– Es tan cobarde, ¿qué tiene que mandar a unos amigos?
– sabes no es fácil pillarte sola…
– Noooooooooooooo – pego un codazo y salió corriendo como una loca sentía las voces de aquellos tres hombres llamándola, sentía que su corazón se aceleraba, la verdad es que no les tenía miedo a ellos, realmente lo que más temía era su padre, porque sabía que no podría defenderse, dios mío, porque no le dije a mí abuelo que me acompañara, en esos momentos por más que pidiera ayuda las calles estaban vacías.
– oye esa no es Shiori, Tetsuya?
– sí, joder como corre la tía…. Eh?
– ¿La persiguen tres tíos? ¿No le abran hecho los moratones ellos?
– No se pero vamos, por aquí atajaremos
– ¿estás seguro tío? – Dijo Masao algo inseguro
– no te rajes ahora, vamos – le agarrado del brazo y empezó a estirarle del brazo, entonces ambos empezaron acorrer.
Se metió por un centro donde Shiori acababa chocándose con la gente y empujándola con tal de perderlos de vista, entonces, una mano la cogió y la llevo hacía un lado de la calle y la abrazo, mientras la alejaba de la vista de los hombres
– Ho Suzuki, me alegro de verte – dijo disimulando, los hombre se pararon buscando.
– oye ha visto aun chica morena con un suéter azul y vaquero – pregunto uno de ellos a un joven alto.
– si se ha ido hacía la estación – los hombres ya se despistaron.
– ¿Shouma estas bien? – la separo de los brazos y Shiori vio que era Tetsuya, que parecía fatigado de correr, en un sentido se sintió aliviada que fuera él.
La joven se arrodillo en el suelo exhausta de estar casi 15 minutos corriendo todo lo rápido que podía.
– lo odio, lo odiare – pego un golpe al suelo.
– que dices Shouma – se agacho para poderla oír, la vio llorar – ¡¡¡Shouma!!!
– No aguanto más…. Esta presión no puedo aguantar más – entonces empezaron a derramar verdaderas lágrimas de la joven desesperada mientras se abrazaba al cuerpo del joven.
– te acompaño a tu casa, ¿vale?
En ese momento Shiori llamo a Kouen y Midory que no aparecería se iba casa, no les explico porque, no quería preocuparlos, entonces Tetsuya y Masao la acompañaban en silencio detrás de ella, con paso lento, a bastantes metros, Shiori caminaba lentamente, como si llevara una saco de miles de toneladas encima, estaba derrumbada, no podía seguir así. Shiori levanto la vista y vio a su santo padre apoyando en un árbol a una manzana de la casa esta vez de mejor aspecto afeitado peinado y bien arreglado.
– ¿sabes cuánto me acostado pagar a esos hombres para que te trajeran a mí?
– ¿Quién eres tú? – dijo Masao.
– Tu a callar… ya veo que te las arreglas muy bien Shiori… eres igual de cerda que tu madre y otro que yo sé.
– Que quieres de mí, no tienes bastante con joderme ¡¡eh papa!!! – dijo gritando.
Ambos chicos se quedaron boquiabiertos, pero pensaron no meterse, ver qué pasaba.
– si me encanta joderte, porque tú me has jodido a mí, llevo toda la vida jodido desde el día que naciste, ¿no entiendes que tienes que estar conmigo? – se acerco para cogerle el brazo – y te vas a venir conmigo y tu tío quiere verte.
– si me poner una mano encima, te enteras. – soltó bruscamente el brazo de las manos de tu padre.
– no me dan miedo esos niñatos… ¿crees que pueden hacerme algo? …eres mi hija…
– crees que aun hija se le pega con un bate de béisbol, hasta que le rompes los huesos, crees que aun hija, se la lleva arrastrando de los pelos por toda la casa, aun hija se la tiene bajo el agua más de tres minutos, tu lo que eres un mal tratador, ¡¡¡la muerte de mama lo demuestra!!!!!
La cosa se estaba poniendo violenta, Tetsuya se estaba preparando para salir en defensa de la joven.
– Shiori yo no mate a tu madre, lo sabes…
– Claro,¡¡¡ no la tiraste por la escalera, no estaba borracho ha y olvidamos que yo estaba allí!!!!!!!!!!!
– Me pones de los nervios.
Se acerco más a ella y el la tiro al suelo de una bófeta, se puso encima de ella, la empezó a ahogar, como hacía siempre que se ponía nervioso
– papa – miro a Tetsuya que intentaba reaccionar ante lo que estaba viendo – que alguien baya a mí casa y avise a mí abuelo por favor
– de acuerdo – Masao empezó acorrer como un loco buscando la calle
– que corra, si no vienes por las buenas, vendrás por las malas. Si no lo hago no… – dejo de asfixiarla y le pego un puñetazo en toda la cara, Shiori sintió crujir su mandíbula.
Correr no significa huir……
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Intento camuflar el morado de la cara sin mucho éxito, esa vez su abuelo le acompaño al colegio y le prometió que iría a recogerla, ahora volvería tener un policía detrás de ella, vigilándola a todas horas, se sentirá controlada y eso hacía que se enfadara mas, pero, era verdad que ante su padre ella no era más que un saco de patatas, poco pesado para su padre, ¿porque tanto odio hacía ella?
– abuelo, me acompañara Midory y Kouen, tu estate tranquilo si lo veo echo acorrer. – dijo intentándole dar la mayor seguridad en su mirada y su voz.
– ¿me lo prometes? – dijo el poco convencido.
– si abuelo – suspiro la joven.
– ese hijo de… no te preocupes, lo están buscando – se despidió de él y fue murmurando algo que Shiori no entendió.
– eh Shiori, tu abuelo parecía enfadado…pero.... ¡¡¡ que te ha pasado en la cara!!! – dijo Kouen.
– Kouen, luego tengo que hablar contigo.
– claro…
Pero la joven se limito a sonreír, entro en la clase y noto como todas las miradas se dirigían a ella, eso le recordaba cuando iba al colegio, anteriormente, faltaba mucho a clase, su madre llamaba y avisaba que estaba con fiebre, cuando en realidad, estaba llena de marcas en el cuello, en la cara, en todas partes llena cardenales, interrumpieron su recuerdo el grupito de Tetsuya.
– eh que te ha hecho tu novia – dijo Kenji Adachi.
– simplemente ignórame Adachi – dijo ella intentando que no le viera la cara, el labio aun el dolía cuando hablaba o sonreía.
– que reacción más brusca ¿no Shouma? – dijo Tetsuya riéndose.
– …. – miro hacía la ventana, una sombra conocida acechaba a las puertas de su escuela, Shiori palidecían por unos instantes.
– ¿Hoy también te has levantado con mal pie? – dijo Masao.
– ¡¡¡¡¡¡¡Que me olvidéis, entendido!!!!!!!!! – dijo la joven gritando apunto de la histeria.
Salió del aula y se dirigió al cuarto de baño, se mojo la cara e intento tranquilizarse, su corazón latía muy rápido y le temblaban las piernas, es verdad que estaba un poco alterada, igual habían sido imaginaciones suyas, igual se había imaginado que su padre estaba en la puerta… o igual era un amigo de su padre haciendo la ronda por los alrededores… no le había contado nada a nadie, de su vida pasada y ahora la miraban de arriba abajo como si hubiera tenido una pelea callejera, no tenía bastante ya con aparentar que estaba bien cuando tenía ganas de llorar y saltar por la ventana, sonó la alarma de iniciación de la clase, respiro hondo se miro en el espejo, prácticamente estaba blanca y al mojarse la cara había movido la pintura de su cara, sonrió ante el espejo, intentando darse animosa sí misma, entro en el aula, Tetsuya la miro con cara de pocos amigos, esta igual, sentía odio miedo y no sabía cómo controlarse, pero Tetsuya los entreabrió mas cuando vio unos ojos verdes cristalinos, como si estuviera al borde del llanto, ella bajo la mirada, les dio la espalda y se sentó, así en silencio trascurrió las siguientes horas. Llego el recreo y reunió a Kouen y Midory.
– bueno que es eso tan importante – dijo Midory.
– bueno primeramente os pido perdón, os he estado mintiendo estos tres años – ambos pusieron cara de asombro.
– ¡¿qué dices?! – dijo Kouen.
– no me interrumpáis, me está costando contáoslo – la joven respiro y les miro – seguramente os preguntareis quien me ha dejado el ojo hinchado y el labio mal – vacilo un poco y finalmente hablo – …. ha sido mi padre.
– que, ¿pero no murió con tu madre? – dijo Midory.
– Midory por favor déjala hablar – interrumpió Kouen – sigue.
– Mi padre…nos pegaba a mí madre y a mí, en unas de las paliza mi madre no volvió a levantarse – Midory se tapo la boca con los ojos bien abiertos – vivo con mis abuelos maternos, bueno, cuando salí del hospital mi padre acabo en la cárcel, ayer lo vi en la tumba de mi madre, bebido como siempre… y bueno intenta que vuelva con él, para poder recibir todo lo de mi madre eso es lo que pensé, pero en realidad no me dio esa sensación, no sé si tiene que ver con la herencia, pero solo en caso de que yo viviera con él o yo muriera… bueno el resto ya os lo imagináis….se dio a la fuga, mi abuelo… no se queda tranquilo y…
– Tranquila Shiori, yo te acompañare a tu casa y te recogeré…
– Pero tengo miedo de que el.
– No estado tres años practicando judo para nada. Así podré entrenarme.
– Gracias…
– Nosotros te ayudaremos vale, no te volverá a tocar ese hombre nunca – dijo Midory levantándose.
– ¿Ahora entendéis cada vez que me toca un chico?
– Piensas que te van hacer algo, ¿no? – dijo Kouen.
– Si, no quisiera volverlo pasar mal, sabes, hace tres años casi me mata con un bate de béisbol, no se… no todos son como mi padre pero…
Termino el recreo y regresaron a la clase de natación, se sentía un poco mejor al haberse confesado a sus amigos, sentía que la carga era mejor llevada, Shiori estaba apuntada al club, había ganado algunas medallas, era conocida por ello, la mitad de sus compañeros ya estaba en el agua haciendo algunos ejercicios de calentamiento, Shiori se sentó en la sombra de un árbol a pocos metros de la piscina, apoyando su barbilla en las rodillas abrazándose a ellas, miro fijamente el agua…
– ¿eh mona chita no nadas hoy? – dijo sentándose a su lado guardando las distancias, ella le miro de reojo pero no le contesto – este año volverás a ganar, ¿no?
– No lo sé… ¿y tú?
– Yo, jajá el agua se lo dejo a los peces o las monas flotantes, me van las artes marciales, ¿desde cuándo te gusta la natación?
– No me gusta, la cogí como método de supervivencia.
– ¿Eh?
– A veces me hubiera gustado no sobrevivir bajo el agua y ahogarme…
– ¿Pero qué dices? – dijo Tetsuya asustado.
– No lo entenderías – dijo cerrando los ojos.
– Shouma, ¿te ha hecho alguien de mi grupo algo?
– No – dijo abriéndolos.
– Que sepas, que nosotros no nos pegamos con chicas, si meternos pero nunca ponerles los mansos encima…
– Oye, te estás preocupando por mi… eras tú el que me la tenía jurada no te pega…
– Eh… es que solo nosotros tenemos derecho a maltratarte – y desvió la mirada
– es una excusa un poco infantil Jajaja – la joven por primera vez en mucho tiempo sonrió, Tetsuya se sonrojo.
– Bueno me voy adiós mona chita.
Y el joven se fue con su grupo de amigos, en el fondo no parece tan mala persona, ¿no?, se dijo así misma, se tapo como pudo la cicatriz y se subió al pedestal para hacer un salto perfecto en la piscina, donde todos aplaudieron. En el momento de traspasar el agua Shiori sintió como si hubiera traspasado una barrera imposible de romper, iba a saltar el miedo, enfrentarse a él, como si de un salto perfecto se tratara, no iba esconderse mas… aun con el riesgo de ahogarse.
Así pasaron tres semanas, Kouen la acompañaba de casa a clase, de clase a casa si salía a comprar salía con su abuelo, no salía a la calle sola, esto llego deprimirla un poco, sentirse dependiente de los demás, en algunos casos muy escasos, que salía a comprar iba casi corriendo, no sabía si su padre cumpliría la amenaza tal vez no lo volvería a ver, ¿o sí?
– abuela, me voy, que he quedado con Kouen y Midory.
– te acompaño – dijo la abuelo levantándose del sofá dejando el periódico encima de la mesa.
– no abuelo, que está aquí al lado.
– pero ten cuidado.
– sí.
La joven cerró la puerta de la casa, miro el sol, todavía hacía algo de calor, llevaba una camisa de manga corta y unos vaqueros pirata, con unas zapatillas deportivas y empezó a caminar dos calles a bajo, vio dos figuras sospechosas pero intento no alarmarse tal vez eran los amigos de su abuelo siguiéndola, pero esa intuición no quito que acelerara el paso y de reojo vio como también lo aceleraban pero un tercero se puso delante chocándose con ella tirándola al suelo.
– Shiori, eres la hija de Shouma? – dijo un hombre bastante grande levantándola apretándole fuerte el brazo.
– ¿Quienes sois?
– Somos amigos de tu padre, quiere verte.
– Es tan cobarde, ¿qué tiene que mandar a unos amigos?
– sabes no es fácil pillarte sola…
– Noooooooooooooo – pego un codazo y salió corriendo como una loca sentía las voces de aquellos tres hombres llamándola, sentía que su corazón se aceleraba, la verdad es que no les tenía miedo a ellos, realmente lo que más temía era su padre, porque sabía que no podría defenderse, dios mío, porque no le dije a mí abuelo que me acompañara, en esos momentos por más que pidiera ayuda las calles estaban vacías.
– oye esa no es Shiori, Tetsuya?
– sí, joder como corre la tía…. Eh?
– ¿La persiguen tres tíos? ¿No le abran hecho los moratones ellos?
– No se pero vamos, por aquí atajaremos
– ¿estás seguro tío? – Dijo Masao algo inseguro
– no te rajes ahora, vamos – le agarrado del brazo y empezó a estirarle del brazo, entonces ambos empezaron acorrer.
Se metió por un centro donde Shiori acababa chocándose con la gente y empujándola con tal de perderlos de vista, entonces, una mano la cogió y la llevo hacía un lado de la calle y la abrazo, mientras la alejaba de la vista de los hombres
– Ho Suzuki, me alegro de verte – dijo disimulando, los hombre se pararon buscando.
– oye ha visto aun chica morena con un suéter azul y vaquero – pregunto uno de ellos a un joven alto.
– si se ha ido hacía la estación – los hombres ya se despistaron.
– ¿Shouma estas bien? – la separo de los brazos y Shiori vio que era Tetsuya, que parecía fatigado de correr, en un sentido se sintió aliviada que fuera él.
La joven se arrodillo en el suelo exhausta de estar casi 15 minutos corriendo todo lo rápido que podía.
– lo odio, lo odiare – pego un golpe al suelo.
– que dices Shouma – se agacho para poderla oír, la vio llorar – ¡¡¡Shouma!!!
– No aguanto más…. Esta presión no puedo aguantar más – entonces empezaron a derramar verdaderas lágrimas de la joven desesperada mientras se abrazaba al cuerpo del joven.
– te acompaño a tu casa, ¿vale?
En ese momento Shiori llamo a Kouen y Midory que no aparecería se iba casa, no les explico porque, no quería preocuparlos, entonces Tetsuya y Masao la acompañaban en silencio detrás de ella, con paso lento, a bastantes metros, Shiori caminaba lentamente, como si llevara una saco de miles de toneladas encima, estaba derrumbada, no podía seguir así. Shiori levanto la vista y vio a su santo padre apoyando en un árbol a una manzana de la casa esta vez de mejor aspecto afeitado peinado y bien arreglado.
– ¿sabes cuánto me acostado pagar a esos hombres para que te trajeran a mí?
– ¿Quién eres tú? – dijo Masao.
– Tu a callar… ya veo que te las arreglas muy bien Shiori… eres igual de cerda que tu madre y otro que yo sé.
– Que quieres de mí, no tienes bastante con joderme ¡¡eh papa!!! – dijo gritando.
Ambos chicos se quedaron boquiabiertos, pero pensaron no meterse, ver qué pasaba.
– si me encanta joderte, porque tú me has jodido a mí, llevo toda la vida jodido desde el día que naciste, ¿no entiendes que tienes que estar conmigo? – se acerco para cogerle el brazo – y te vas a venir conmigo y tu tío quiere verte.
– si me poner una mano encima, te enteras. – soltó bruscamente el brazo de las manos de tu padre.
– no me dan miedo esos niñatos… ¿crees que pueden hacerme algo? …eres mi hija…
– crees que aun hija se le pega con un bate de béisbol, hasta que le rompes los huesos, crees que aun hija, se la lleva arrastrando de los pelos por toda la casa, aun hija se la tiene bajo el agua más de tres minutos, tu lo que eres un mal tratador, ¡¡¡la muerte de mama lo demuestra!!!!!
La cosa se estaba poniendo violenta, Tetsuya se estaba preparando para salir en defensa de la joven.
– Shiori yo no mate a tu madre, lo sabes…
– Claro,¡¡¡ no la tiraste por la escalera, no estaba borracho ha y olvidamos que yo estaba allí!!!!!!!!!!!
– Me pones de los nervios.
Se acerco más a ella y el la tiro al suelo de una bófeta, se puso encima de ella, la empezó a ahogar, como hacía siempre que se ponía nervioso
– papa – miro a Tetsuya que intentaba reaccionar ante lo que estaba viendo – que alguien baya a mí casa y avise a mí abuelo por favor
– de acuerdo – Masao empezó acorrer como un loco buscando la calle
– que corra, si no vienes por las buenas, vendrás por las malas. Si no lo hago no… – dejo de asfixiarla y le pego un puñetazo en toda la cara, Shiori sintió crujir su mandíbula.
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Se puede tener por compañera la fantasía,
pero se debe tener como guía a la razón.
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Re: - Fan fic- CICATRICES
________________________________________ Capítulo 3:
Caminando en una nube
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Entonces Shiori con todas sus fuerzas le mordió el brazo, Tetsuya levanto al padre como si fuera una hoja poco pesada, lo estampo contra el árbol.
– No le aras nada, si yo estoy aquí – dijo arremangándose.
– Estas jugando a ser un héroe, ¿niñato? ¡¡¡Un mocoso como tú no pinta nada aquí!!!
– Eso ya lo veremos – dijo mientras se ponía en guardia, con los puños en alto.
El viejo a taco, casi el doble de grande que Tetsuya, de un solo puñetazo lo dejo tirado en el suelo y volvió arremeter contra la hija.
Se acercó a la joven aun tendida en el suelo intentando recuperar el aliento y le dio una patada en el estómago que la levanto del suelo unos centímetros, Tetsuya hizo todo lo posible por ayudar a la joven que tiraba sangre por la boca, pero no había aun derramado una lagrima, ambos empezaron a soltar puñetazos, palabrotas, Shiori no aguantaba ver esa situación, no entendía porque Tetsuya la defendía, le costaba respirar, notaba su vista nublada cerró los ojos mientras aun oía a ambos pegarse, trago saliva un sabor desagradable hizo que se le pusieran los pelos de punta, creyó ver la silueta de su madre tendiéndole la mano, para ayudarla a levantarse, extendió el brazo y entonces perdió el conocimiento.
Cuando despertó, a su lado permanecía su abuelo y su abuela muy preocupados, le costó centrar la vista pero parecía un hospital, un par de goteros colgaban de su mano, unas gafas nasales le mandaban aire concentrado a sus pulmones, la cabeza le dolía y el estómago también, vio que llevaba como una faja entre los riñones y las costillas que familiar era todo eso...
– Abuelo, que ha pasado… ¡¡donde esta Tetsuya…!! ¿Y papa? – dijo algo desorientada.
– Tranquila – dijo su abuela, cogiendo la mano que no tenía goteros...
– Tu amigo solo tiene un brazo roto, un par de heridas poco graves, se las apaño bastante bien – dijo su abuelo – asido muy amable, ha testificado contra él, el otro chico también, el apestoso de tu padre, está en disposición judicial, habido suerte, que no te ha hecho nada, solo un par de costillas rotas…
– Un par… – dijo Shiori mirando la ventana – no lo encerraras, ¿no?
– Lo mandan a un psiquiátrico.
– Mi padre no está loco, ¡¡mi padre es un asesino!!! – dijo Shiori gritando.
– Cariño, la justicia es así. – dijo su abuelo resignado.
– Abuelo, ¿no puedes hacer nada?
– No hija, no puedo hacer nada, te crees, ¿que si no pudiera no lo aria?
Había faltado dos días, Shiori entro en clase y se dirigió a Tetsuya que tenía buen aspecto, su escayola ya tenía firmas de los compañeros de clase Shiori en realidad no quería darle las gracias, no quería pensar que era buena persona, si luego le hacían rabiar a más no poder, aunque hacía un tiempo que habían tranquilizado, la hormonas quizás, se acercó a ellos se inclinó y hablo.
– Mimura gracias, muchas gracias, siento las molestias de hace unos días a ti también Masao.
– Tranquila, Shouma, pero eso no quita que no te hagamos la puñeta – dijo Masao.
– Me da igual – la joven volvió a sonreír, una sonrisa que los ilumino – ahora sé que durante un largo tiempo mi padre no volverá apegarme y podré dormir tranquila.
– ¿Shiori porque no has esperado a que fuera a por ti?
– Ah Kouen, ya no hace falta que sigas siendo mi guardaespaldas – dijo ella sentándose.
– Mi padre tiene unos meses de cárcel y rehabilitación en un psiquiátrico, una orden de mucho alejamiento a mí y a mis abuelos.
– Me alegro mucho – dijo Midory – gracias por ayudar a Shiori yo sé que no sois malas personas.
– Eh, niñata que dices, somos muy malos… – dijo Masao casi colorado.
– No queríamos que su padre la tocara, solo podemos nosotros.
– Ya – dijo Kouen – bueno mejor vosotros que su padre – y se sentó.
Shiori estaba muy contenta, esa noche había dormido bien y no tenía que ser escoltada hasta casa, a veces llamaba al rato a casa de Kouen, tenía miedo que su padre le hiciera algo, llego el recreo se dirigió a su taquilla, para sorpresa cuando la abrió, montones de papeles salieron de ella, “mona chita” “enana” contenían esos papeles, los recogió de mala gana, “esta me la pagan”, pensaba ella, cogió una cajita y se acercó a Kouen, que charlaba animadamente con Midory .
– Toma Kouen.
– ¿Qué es? – dijo el balanceando la caja verde.
– Ábrelo, es para agradecerte tu atención estas semanas.
– Tonta no deberías haberlo hecho – y lo abrió.
– Haber, haber – dijo Midory acercándose a él.
– Eh es una cinta para la cabeza, como la de Naruto.
– ¿Te gusta? – Dijo Shiori – como me lo comentaste el otro día pensé que te sería útil en tus entrenamientos, con ese pelo tan largo.
Entonces el izo haden de abrazarla pero ella por instinto se separó.
– Ha sido un reflejo, jajá – dijo en modo de disculpa.
– Ven… – y la llevo hacía el – nosotros no te aremos nuca daño, Shiori ¿verdad Midory? – la joven se unió al abrazo.
– Cuidado que aún estoy dolorida… gracias de verdad, a ver si a partir de ahora me relación más con los chicos.
– Eso es inútil – dijo Kenji Adachi – ¿verdad chicos?
– Mira el grupo de los pringaos al completo – dijo Kouen.
– Crees que me das miedo ¿eh? – dijo Adachi.
– Eh por favor, paz en el mundo – dijo poniéndose en medio de ambos Midory.
– Como le hagáis algo a Shiori no responderé de mis actos – dijo Kouen muy agresivo.
– Va venga, vámonos, – dijo Midory y volvieron a las clases.
“Tal vez Kouen se sentía enfadado por no haber sido él quien fuera que me rescatara, es verdad que siempre habían estado ambos a mí lado, por ello lo apreciaba más que a mí vida, pero ya les había metido en bastante problemas con mi familia, me sabía mal que también tuvieran que defenderme de un grupo de chavales que solo querían bulla, aunque en realidad eran buenas personas, los conocía tres años, pero no sabía que serían capaz de ayudar a una chica en apuros”, la joven abrió el libro de Ingles por la página 30 del tema ocho, el profesor empezó hablar de un texto de una obra inglés.
– Mimura lea por favor
– In theory they don't bother anybody … – leyó sin vacilar.
Shiori lo miro de reojo era posible que encima de guapo era un chaval muy listo al igual que Masao y Adachi, aunque solo se metían con la gente más problemática de las clases nunca se habían enfrentado a una chica, la verdad es que siempre estaba rodeados de ellas, aparte de su club de fans, si hasta club de fans tenían, eran pesadas y cansinas, todo el rato que si los chicos en tan muy buenos, que si Adachi es tal, esto lo otro, si veían que una “intrusa” se acercaba a ellos se ponían como unas locas poseídas, era normal, ojos negros, un pelo ni mi largo ni muy corto, un cuerpo atlético, esa cara y esa popularidad no pega con su carácter, frió y calculador, imposible de alcanzar… además se le veía muchas veces con unas chicas de otra clase Mitshuru Ohki. Shiori había ido con ella el año anterior, no entablo mucha conversación con ella, por esa época, Tetsuya, Masao y Kenji ya eran conocidos y estaban en boquilla de cada chica, recuerda cuando un día en secretaria las oyó apostarse quien se lograba al menos liarse con uno de ellos, la verdad era de esas chicas, que no se podía confiar, menos tener relación con ella. Pero la verdad si Shiori hubiera estado en otra situación tal vez ella hubiera…
– Pero que estoy diciendo – peso para sí misma sorprendiéndose – pensando así de un tío que no trago por dios, de mono no tiene nada que me haya salvado no quiere decir que me empiece a gustar.
– Señorita Shouma, la veo un poco descentrada ¿quiere usted seguir con la lectura que el señor Mimura estaba realizando?
– si ehhhhhhh – cogió el libro buscando como una loca la línea, mientras el profesor, miraba su lista.
– Línea 15 mona chita – susurro Tetsuya mientras sujetaba el libro con la mano no lesionada.
– Ahhhhhhhh after hours of nonstop dancing….
Acabo la clase y la siguientes se hicieron larguísimas para Shiori, bueno en realidad a ella se le hacían larguísimas.
– Por fin a casa, ¿quieres que te acompañemos, Shiori? – dijo Kouen
– No, hoy como en el trabajo, entro ahora.
– Oh pues nada, mañana nos vemos eh.
– Gracias Kouen.
Volvió a su taquilla, afortunadamente no encontró nada sospechoso en ella, aunque aún quedaba algún que otro papelito, se fue al baño, donde al parecer parecía una piscina, porque todo el suelo estaba lleno de agua, se lavó las manos después de hacer la necesidad propia del lugar y se dispuso a bajar al primer piso para salir, al girar la escalera estaba Tetsuya.
– Eh, no solo me debes la vida,¡¡¡ me debes un favor!!!!!
– ¿Eh? Ya te he dado las gracias, ¿qué más puedo hacer yo? – puso cara angelical – ¿Te echo una firmita en la escayola?
– Podías hacerme los deberes durante este trimestre – dijo cruzando los brazos.
– Jajajjajaja, tu estas mal de la cabeza, ¿no te daría un mal golpe mi padre?
– De alguna forma me tendrás que pagar, ¿no? – dijo el dándole un toquecito en la frente con el dedo índice.
– Como pude pensar que era buena persona… -pensó Shiori levantando su ceja izquierda.
– Mimura, tienes montones de chicas, Mitshuru Ohki es una de ellas, la más popular, que estaría dispuesta hacerte los deberes y todo lo que tú quieras.
– Pero yo quiero que seas tú… – dijo sonriendo.
– Pues no, no dejare que ningún hombre me vuelva a someter – hizo el mismo gesto que él.
Caminando en una nube
________________________________________
Entonces Shiori con todas sus fuerzas le mordió el brazo, Tetsuya levanto al padre como si fuera una hoja poco pesada, lo estampo contra el árbol.
– No le aras nada, si yo estoy aquí – dijo arremangándose.
– Estas jugando a ser un héroe, ¿niñato? ¡¡¡Un mocoso como tú no pinta nada aquí!!!
– Eso ya lo veremos – dijo mientras se ponía en guardia, con los puños en alto.
El viejo a taco, casi el doble de grande que Tetsuya, de un solo puñetazo lo dejo tirado en el suelo y volvió arremeter contra la hija.
Se acercó a la joven aun tendida en el suelo intentando recuperar el aliento y le dio una patada en el estómago que la levanto del suelo unos centímetros, Tetsuya hizo todo lo posible por ayudar a la joven que tiraba sangre por la boca, pero no había aun derramado una lagrima, ambos empezaron a soltar puñetazos, palabrotas, Shiori no aguantaba ver esa situación, no entendía porque Tetsuya la defendía, le costaba respirar, notaba su vista nublada cerró los ojos mientras aun oía a ambos pegarse, trago saliva un sabor desagradable hizo que se le pusieran los pelos de punta, creyó ver la silueta de su madre tendiéndole la mano, para ayudarla a levantarse, extendió el brazo y entonces perdió el conocimiento.
Cuando despertó, a su lado permanecía su abuelo y su abuela muy preocupados, le costó centrar la vista pero parecía un hospital, un par de goteros colgaban de su mano, unas gafas nasales le mandaban aire concentrado a sus pulmones, la cabeza le dolía y el estómago también, vio que llevaba como una faja entre los riñones y las costillas que familiar era todo eso...
– Abuelo, que ha pasado… ¡¡donde esta Tetsuya…!! ¿Y papa? – dijo algo desorientada.
– Tranquila – dijo su abuela, cogiendo la mano que no tenía goteros...
– Tu amigo solo tiene un brazo roto, un par de heridas poco graves, se las apaño bastante bien – dijo su abuelo – asido muy amable, ha testificado contra él, el otro chico también, el apestoso de tu padre, está en disposición judicial, habido suerte, que no te ha hecho nada, solo un par de costillas rotas…
– Un par… – dijo Shiori mirando la ventana – no lo encerraras, ¿no?
– Lo mandan a un psiquiátrico.
– Mi padre no está loco, ¡¡mi padre es un asesino!!! – dijo Shiori gritando.
– Cariño, la justicia es así. – dijo su abuelo resignado.
– Abuelo, ¿no puedes hacer nada?
– No hija, no puedo hacer nada, te crees, ¿que si no pudiera no lo aria?
Había faltado dos días, Shiori entro en clase y se dirigió a Tetsuya que tenía buen aspecto, su escayola ya tenía firmas de los compañeros de clase Shiori en realidad no quería darle las gracias, no quería pensar que era buena persona, si luego le hacían rabiar a más no poder, aunque hacía un tiempo que habían tranquilizado, la hormonas quizás, se acercó a ellos se inclinó y hablo.
– Mimura gracias, muchas gracias, siento las molestias de hace unos días a ti también Masao.
– Tranquila, Shouma, pero eso no quita que no te hagamos la puñeta – dijo Masao.
– Me da igual – la joven volvió a sonreír, una sonrisa que los ilumino – ahora sé que durante un largo tiempo mi padre no volverá apegarme y podré dormir tranquila.
– ¿Shiori porque no has esperado a que fuera a por ti?
– Ah Kouen, ya no hace falta que sigas siendo mi guardaespaldas – dijo ella sentándose.
– Mi padre tiene unos meses de cárcel y rehabilitación en un psiquiátrico, una orden de mucho alejamiento a mí y a mis abuelos.
– Me alegro mucho – dijo Midory – gracias por ayudar a Shiori yo sé que no sois malas personas.
– Eh, niñata que dices, somos muy malos… – dijo Masao casi colorado.
– No queríamos que su padre la tocara, solo podemos nosotros.
– Ya – dijo Kouen – bueno mejor vosotros que su padre – y se sentó.
Shiori estaba muy contenta, esa noche había dormido bien y no tenía que ser escoltada hasta casa, a veces llamaba al rato a casa de Kouen, tenía miedo que su padre le hiciera algo, llego el recreo se dirigió a su taquilla, para sorpresa cuando la abrió, montones de papeles salieron de ella, “mona chita” “enana” contenían esos papeles, los recogió de mala gana, “esta me la pagan”, pensaba ella, cogió una cajita y se acercó a Kouen, que charlaba animadamente con Midory .
– Toma Kouen.
– ¿Qué es? – dijo el balanceando la caja verde.
– Ábrelo, es para agradecerte tu atención estas semanas.
– Tonta no deberías haberlo hecho – y lo abrió.
– Haber, haber – dijo Midory acercándose a él.
– Eh es una cinta para la cabeza, como la de Naruto.
– ¿Te gusta? – Dijo Shiori – como me lo comentaste el otro día pensé que te sería útil en tus entrenamientos, con ese pelo tan largo.
Entonces el izo haden de abrazarla pero ella por instinto se separó.
– Ha sido un reflejo, jajá – dijo en modo de disculpa.
– Ven… – y la llevo hacía el – nosotros no te aremos nuca daño, Shiori ¿verdad Midory? – la joven se unió al abrazo.
– Cuidado que aún estoy dolorida… gracias de verdad, a ver si a partir de ahora me relación más con los chicos.
– Eso es inútil – dijo Kenji Adachi – ¿verdad chicos?
– Mira el grupo de los pringaos al completo – dijo Kouen.
– Crees que me das miedo ¿eh? – dijo Adachi.
– Eh por favor, paz en el mundo – dijo poniéndose en medio de ambos Midory.
– Como le hagáis algo a Shiori no responderé de mis actos – dijo Kouen muy agresivo.
– Va venga, vámonos, – dijo Midory y volvieron a las clases.
“Tal vez Kouen se sentía enfadado por no haber sido él quien fuera que me rescatara, es verdad que siempre habían estado ambos a mí lado, por ello lo apreciaba más que a mí vida, pero ya les había metido en bastante problemas con mi familia, me sabía mal que también tuvieran que defenderme de un grupo de chavales que solo querían bulla, aunque en realidad eran buenas personas, los conocía tres años, pero no sabía que serían capaz de ayudar a una chica en apuros”, la joven abrió el libro de Ingles por la página 30 del tema ocho, el profesor empezó hablar de un texto de una obra inglés.
– Mimura lea por favor
– In theory they don't bother anybody … – leyó sin vacilar.
Shiori lo miro de reojo era posible que encima de guapo era un chaval muy listo al igual que Masao y Adachi, aunque solo se metían con la gente más problemática de las clases nunca se habían enfrentado a una chica, la verdad es que siempre estaba rodeados de ellas, aparte de su club de fans, si hasta club de fans tenían, eran pesadas y cansinas, todo el rato que si los chicos en tan muy buenos, que si Adachi es tal, esto lo otro, si veían que una “intrusa” se acercaba a ellos se ponían como unas locas poseídas, era normal, ojos negros, un pelo ni mi largo ni muy corto, un cuerpo atlético, esa cara y esa popularidad no pega con su carácter, frió y calculador, imposible de alcanzar… además se le veía muchas veces con unas chicas de otra clase Mitshuru Ohki. Shiori había ido con ella el año anterior, no entablo mucha conversación con ella, por esa época, Tetsuya, Masao y Kenji ya eran conocidos y estaban en boquilla de cada chica, recuerda cuando un día en secretaria las oyó apostarse quien se lograba al menos liarse con uno de ellos, la verdad era de esas chicas, que no se podía confiar, menos tener relación con ella. Pero la verdad si Shiori hubiera estado en otra situación tal vez ella hubiera…
– Pero que estoy diciendo – peso para sí misma sorprendiéndose – pensando así de un tío que no trago por dios, de mono no tiene nada que me haya salvado no quiere decir que me empiece a gustar.
– Señorita Shouma, la veo un poco descentrada ¿quiere usted seguir con la lectura que el señor Mimura estaba realizando?
– si ehhhhhhh – cogió el libro buscando como una loca la línea, mientras el profesor, miraba su lista.
– Línea 15 mona chita – susurro Tetsuya mientras sujetaba el libro con la mano no lesionada.
– Ahhhhhhhh after hours of nonstop dancing….
Acabo la clase y la siguientes se hicieron larguísimas para Shiori, bueno en realidad a ella se le hacían larguísimas.
– Por fin a casa, ¿quieres que te acompañemos, Shiori? – dijo Kouen
– No, hoy como en el trabajo, entro ahora.
– Oh pues nada, mañana nos vemos eh.
– Gracias Kouen.
Volvió a su taquilla, afortunadamente no encontró nada sospechoso en ella, aunque aún quedaba algún que otro papelito, se fue al baño, donde al parecer parecía una piscina, porque todo el suelo estaba lleno de agua, se lavó las manos después de hacer la necesidad propia del lugar y se dispuso a bajar al primer piso para salir, al girar la escalera estaba Tetsuya.
– Eh, no solo me debes la vida,¡¡¡ me debes un favor!!!!!
– ¿Eh? Ya te he dado las gracias, ¿qué más puedo hacer yo? – puso cara angelical – ¿Te echo una firmita en la escayola?
– Podías hacerme los deberes durante este trimestre – dijo cruzando los brazos.
– Jajajjajaja, tu estas mal de la cabeza, ¿no te daría un mal golpe mi padre?
– De alguna forma me tendrás que pagar, ¿no? – dijo el dándole un toquecito en la frente con el dedo índice.
– Como pude pensar que era buena persona… -pensó Shiori levantando su ceja izquierda.
– Mimura, tienes montones de chicas, Mitshuru Ohki es una de ellas, la más popular, que estaría dispuesta hacerte los deberes y todo lo que tú quieras.
– Pero yo quiero que seas tú… – dijo sonriendo.
– Pues no, no dejare que ningún hombre me vuelva a someter – hizo el mismo gesto que él.
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Se puede tener por compañera la fantasía,
pero se debe tener como guía a la razón.
Tutorial Bitorrent

Dakira- Admin
- Cantidad de envíos: 2218
Fecha de inscripción: 29/07/2009
Edad: 28
Localización: valencia
Re: - Fan fic- CICATRICES
________________________________________Capítulo 4:
Si el camino fuera suave, si no hubiera que correr
________________________________________
Shiori alzo el dedo, le dio un pequeño empujón como él le había hecho, empezó a bajar las escaleras.
– Shiori… digo Shouma… de nada – él le sonrió, la luz de la ventana hacía que los ojos negros del joven brillaran de satisfacción.
– Adiós… “ah que guapo cuando sonríe, eh ¿en que pienso?”
Pero al girarse para seguir bajando, la suela del zapato resbalo, Tetsuya intento agarrarla pero resbalo al pisar el propio charco que había dejado Shiori, empezaron a caer por las escalera, cuando dejaron de rodar, su cabeza no tocaba el suelo, Tetsuya la abrazaba fuertemente contra él, ella sentía el calor de su cuerpo, sus brazos largos la rodeaban, sentía el peso de la escayola en su cadera, su piernas permanecía encima de ella, la verdad era una posición algo “mal pensada”.
– ¡Estás bien! ¿¿¡¡Shouma, te has hecho daño!!?? – él se sentó y se incorporó mientras le tocaba el hombro y le subía. Bajaba la barbilla para comprobar que no tenía ningún rasguño.
En esos momentos le entraron unas ganas de llorar inmensas, era la primera vez a parte de Kouen que un chico era amable con ella, y no quería, no quería sufrir por él, ni por nadie y él estaba siendo bueno con ella, demasiado, si no era para decirle, insociable, marimacho, lesbiana y mal humorada. En casa, su padre siempre que la pegaba el 50 por ciento la discusión empezaba en el pasillo, finalmente el la empujaba cayendo por las escaleras, él se giraba y volvía a su cuarto, la dejaba en el suelo retorcida de dolor, mientras su madre intentaba ayudarla a levantarse.
Abrió los ojos en un instante, ¿Por qué siempre pensaba en su padre?
– Papa, nooo…. Eh, ¿¿ dónde estoy??? – una luz entraba desde su lado derecho, a su lado vio a Tetsuya con una bolsa de hielo en la cabeza.
– Te desmayaste, estamos en la enfermería de él instituto, me causas muchos quebraderos de cabeza, si me llego a romper el otro brazo, ¡¡seré el hazme reír!!!!
– Lo siento… – dijo ella y agacho la mirada.
– Dime una cosa… – él se levantó de la silla y se acercó a su cama muy cerca de ella.
– Que… – dijo ella echándose atrás.
– Porque eres tan… ¿torpe? Porque siempre que te toca un chico te poner histérica, si sigues así no llegaras a los 20.
– Deberías de saberlo Mimura…
– Así no se te acercar ningún chico mona chita, te quedaras vieja y sola o una de dos definitivamente te aras lesbiana.
– ¿Te crees que lo hago aposta?, ¿crees que me gusta tener miedo?, estoy harta de que me maltraten… y pensar de esa forma.
– ¿Me tienes miedo a mí? – dijo señalándose abriendo los ojos
– No lo sé… – giro la cabeza.
– ¿¿ ¿¡¡Como que no lo sabes!!!!????? – dijo abriendo los brazos.
– Estoy acostumbrada a que me peguen…
– No generalices, que tu padre te tenga marcada, no quiere decir que los demás tengamos el mismo carácter, yo puedo hacerte la puñeta, sería incapaz de levantarte la mano y me preocupo por ti, aun así sin apenas conocerte te he defendido… ¿no te lo he demostrado?, ¿qué más tengo que hacer? No sé cómo dártelo a entender.
– Tienes razón…si no fuerais un grupo de chicos no me asustaría cada vez que os veo juntos, pero mi padre era el único hombre en casa, solo tengo su concepto…pero no quiere que te compadezcas de mí, y estés siempre pendiente de mí solo porque mi padre me maltratara.
– ¿Crees que me compadezco de ti? estas muy equivocada si piensas así. – el chico se sentó en la silla rendido y volvió ponerse la bolsa de hielo.
La joven se levantó de la cama, se puso los zapatos, se aliso la falda azul y tiro atrás su media melena negra. En la miraba de arriba abajo, la verdad es que era un chica sencilla, la había visto varias veces por el pasillo aunque nunca habían coincidido en las clases, pensaba lo que los demás, una insociable, acomplejada, posiblemente lesbiana, ya que nunca la habían visto con un chico, que no fuera Kouen, se mantenía al margen de todo, si la insultaba ella baja la vista y seguía su camino, si las chicas populares la empujaban y tiraban sus libro al suelo, ella pedía perdón, cogía sus objetos del suelo y evitaba cualquier problema, si un chico la miraba mal, se veía en su mirada algo de temor, pero no se escondía la cara, pero en realidad lo que necesitaba era cariño, y no sentía compasión, eso sí que no lo sentía…. Tampoco sabía que era lo que le impulsaba apegarse a ella.
– ¿Te duele? – interrumpió la joven los pensamientos de Tetsuya.
– ¿Eh? – dijo dejando sus pensamientos.
– El chichón, te ha salido un buen cuerno – ella acerco su delgado cuerpo y se puso entre las piernas – crecerá más, lo sé - dijo emitiendo una sonrisa sarcástica saco una moneda de un yen y se la puso en el bulto – mama siempre me lo ponía, luego me daba la moneda, al menos no tenía que faltar a clase por unos simples chichones, tenía una forma de ahorrar dinero, en clase los chicos se metían conmigo, decían fea porque siempre llevaba alguna marca jajajajaj entonces ellos me pegaban más, entones mi padre me veía moraduras de esos niños y entonces él me pegaba más, incluso cuando se acerca Kouen, me entran escalofríos, nunca he estado tan cerca de un chico como ahora – dijo cerrando los ojos mientras emitía una risa irónica.
– Yo no lo veo así, Shouma – él la miro a los ojos entrando en ella.
– No lo digas para animarme, eso no me ayuda – ella se sonrojo y se separó – llegare tarde al trabajo.
Salió de la enfermería, Tetsuya se quedó sentado en la cama con la moneda en la mano, la lanzo al aire y la guardo en el bolsillo, cogió su cartera y salió de la enfermería, rumbo a su casa, no sabía porque, se sentía algo extraño, el aroma de la colonia de Shiori le resultaba tan dulce como las moras, sentía aun su cuerpo diminuto apretado contra él.
Shiori salió antes, todo lo rápido que podía, se sentía nerviosa, si seguía a su lado seguramente se pondría más nerviosa y vete tú a saber que más, iba con un paso acelerado hacía el trabajo, a un sentía el golpe de la escalera en su cadera, pero también sentía el apretón de Tetsuya para atraerla hacía él para no fue tan dura la caída, la verdad ella estaba acostumbrada a esa dureza, pero el no, sin apenas conocerla, no dudó un instante en tirarse a rescatarla, ya por segunda vez…no quería decirlo, pero..
– Creo que me estoy enamorando… de alguien ligeramente imposible para mí.
Entro en la charcutería pastelería en la que trabajaba, durante unas pocas semanas, se puso una bata morada, algo más animada que otros días atendió a la clientela con algo que nuca había ofrecido, una cierta picardía y alegría, “algo bueno tiene que tener que caerse por las escaleras”.
Cuando llego a casa estaba muerta de cansancio, hacía días que no tenían tanta faena, así que ceno un vaso de leche y se acostó. El despertador volvió asonar a las 7 de la mañana como siempre, su abuela, puntualmente le preparaba el desayuno, a la vez su abuelo y ella salían de la casa como de costumbre, Shiori comenzó andar sola por la calle con tranquilidad pudiendo mirar las casas de los alrededores, las flores que adornaban las puertas…
– Eh tú, mona chita, ¿no llegas tarde hoy? – dijo Tetsuya mientras bajaba el volumen de su discman.
– No sábelo doto, hoy me he levantado pronto, ¿no lo ves? Ah, no ha crecido el chichón – cuando ella paso por su lado ambos empezaron caminar juntos.
– Jaja, toma el yen – se lo ofreció.
– Deja, a ver si te da suerte.
Entonces ambos empezaron andar en silencio, Tetsuya escuchaba su discman, hacía ya algo de fresco, el otoño estaba llegando y poco a poco el día se acortaba más, entonces Tetsuya la agarro del pelo y el quito la cinta blanca que se lo recogía.
– ¡¡ Qué haces devuélvemela!!! – dijo ella intentando arrebatar la cinta.
– Así esta más mona, con el pelo suelto – cogió la cinta y la ato en el asa de la cartera.
Shiori no contesto, simplemente bajo la cabeza y se mordió el labio, ¿qué podía decirle?, aparte de que era dificilísimo saber en qué pensaba Tetsuya era de esas personas a las que no les podía decir que no, además si él decía que estaba así bien…
– ¿Qué trastada me tenéis prepara hoy? – dijo ella intentando cambiar el tema
– No sé, lo tengo que hablar con los chicos, pero si piensas que te voy a dar un pista estas algo equivocada.
– Va me da igual.
Entraron por la gran puerta del instituto avanzando unos pasos más que él.
– Eh, hola Shiori – san – dijo un chico alto bastante guapo.
– Shougo – kun, que tal tu clase, vas con Ayanami y Kika, ¿no? – dijo Shiori parándose, Tetsuya se chocó contra ella.
– Tía, avisa cuando te pares – dijo Tetsuya aun concentrado con su discman.
– Imbécil… – le contesto y volvió a mirar a su compañero – ¿Shougo – kun todo bien?
– Si, tu, he oído que tienes unos tíos muy pesados haciéndote la vida imposible.
– Tranquilo, no me hacen nada… más les vale…
– Oye, a ver si quedamos alguna vez tú y…
– Si, podríamos quedar los cuatro, como antes, buena idea Shougo – kun – interrumpió la frase la joven.
– A pareces más alegre de lo normal, Shiori – shan.
– Jajaja, es posible, bueno me voy para clase, no sea que estos me hayan puesto chinchetas o algo en el asiento – y le dijo adiós con la mano.
– Oky adiós
Shiori entro en la clase, alguno haciendo los deberes copiándolos de sus compañeros como podían, otros intentando ligar con alguna compañera, ella se sentó y cruzo las piernas, Kouen y Midory aún no habían llegado, oía como detrás de ellas las chicas hacían la pelota a Tetsuya y el resto, estaba la famosa Mitshuru, intentando quedar con ellos. Entro una de las profesoras y afirmo la profesora Nasimida no iba asistir ese día, por una cuestión que a nosotros no nos importaba, entonces entraron Kouen y Midory algo rojos.
– Uis, ¿qué os pasa a los dos? – dijo Shiori arrimando su silla a sus pupitres.
– Bueno… – dijo Midory.
– Ya lo sabía – dijo Shiori.
– Eh, ¿cómo lo sabías? – dijo Midory alarmada.
– Haber, que se a una inculta en todo respectivos parejas, no quiere decir, que no sepa sobre mis amigos eh.
– No cambiaras nunca – dijo Kouen, cogiéndola del cuello.
– Hora, me tendré que marginar, para no molestaros – dijo Shiori apoyando la cabeza en su mano izquierda.
– No, ni se te ocurra, tú eres nuestra amiga – dijeron los dos a la vez.
Casi la mitad de la clase había salido, iban a estar dos horas sin hacer nada hasta la próxima clase, informo a su pareja recién hecha y acaramelada que se iba a la biblioteca. Camino por los largos pasillos donde la luz de la mañana entraba por las ventanas, desde el segundo piso, se veía lo que era la entrada del instituto, se miraba los pies, siempre mirando donde hay que pisar no se a qué tropezara en su caso.
– Ahhhhhhhhh – cayó al suelo de un empujón.
– Chica siempre igual, ¿porque no miras hacia delante en vez de mirar le suelo’? – Dijo Adachi – Uiiiiiii te visto las braguitas.
En ese momento Shiori sentía la tentación de pegarle una patada tipo vegeta que se quedaría más ancha que ancha, pero se mordió la lengua pidió perdón y siguió su camino hacia la biblioteca que estaba fuera del edificio, cruzo una pasillo con unos pilares alrededor de él y entro en otro edificio, algo más antiguo, pero enrome por dentro, con un olor a madera y libro antiguo, paso por las estanterías de la rama de psicología, con el dedo índice los tocaba todos mientras caminaba, paso de largo “ no necesito ayuda de libros sé que estoy baja de autoestima y deprimida” cogió el libro que ya le habían mandado, a no ser que se quedara sin él, se fue a uno de los parques del instituto y empezó a leer ella sola, para al menos meterse en el mundo del libro, donde los personajes tenían, amigos que los apreciaban y los querían y realmente sus vidas no eran verdaderas, por lo cual las desgracias eran ficticias…
Si el camino fuera suave, si no hubiera que correr
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Shiori alzo el dedo, le dio un pequeño empujón como él le había hecho, empezó a bajar las escaleras.
– Shiori… digo Shouma… de nada – él le sonrió, la luz de la ventana hacía que los ojos negros del joven brillaran de satisfacción.
– Adiós… “ah que guapo cuando sonríe, eh ¿en que pienso?”
Pero al girarse para seguir bajando, la suela del zapato resbalo, Tetsuya intento agarrarla pero resbalo al pisar el propio charco que había dejado Shiori, empezaron a caer por las escalera, cuando dejaron de rodar, su cabeza no tocaba el suelo, Tetsuya la abrazaba fuertemente contra él, ella sentía el calor de su cuerpo, sus brazos largos la rodeaban, sentía el peso de la escayola en su cadera, su piernas permanecía encima de ella, la verdad era una posición algo “mal pensada”.
– ¡Estás bien! ¿¿¡¡Shouma, te has hecho daño!!?? – él se sentó y se incorporó mientras le tocaba el hombro y le subía. Bajaba la barbilla para comprobar que no tenía ningún rasguño.
En esos momentos le entraron unas ganas de llorar inmensas, era la primera vez a parte de Kouen que un chico era amable con ella, y no quería, no quería sufrir por él, ni por nadie y él estaba siendo bueno con ella, demasiado, si no era para decirle, insociable, marimacho, lesbiana y mal humorada. En casa, su padre siempre que la pegaba el 50 por ciento la discusión empezaba en el pasillo, finalmente el la empujaba cayendo por las escaleras, él se giraba y volvía a su cuarto, la dejaba en el suelo retorcida de dolor, mientras su madre intentaba ayudarla a levantarse.
Abrió los ojos en un instante, ¿Por qué siempre pensaba en su padre?
– Papa, nooo…. Eh, ¿¿ dónde estoy??? – una luz entraba desde su lado derecho, a su lado vio a Tetsuya con una bolsa de hielo en la cabeza.
– Te desmayaste, estamos en la enfermería de él instituto, me causas muchos quebraderos de cabeza, si me llego a romper el otro brazo, ¡¡seré el hazme reír!!!!
– Lo siento… – dijo ella y agacho la mirada.
– Dime una cosa… – él se levantó de la silla y se acercó a su cama muy cerca de ella.
– Que… – dijo ella echándose atrás.
– Porque eres tan… ¿torpe? Porque siempre que te toca un chico te poner histérica, si sigues así no llegaras a los 20.
– Deberías de saberlo Mimura…
– Así no se te acercar ningún chico mona chita, te quedaras vieja y sola o una de dos definitivamente te aras lesbiana.
– ¿Te crees que lo hago aposta?, ¿crees que me gusta tener miedo?, estoy harta de que me maltraten… y pensar de esa forma.
– ¿Me tienes miedo a mí? – dijo señalándose abriendo los ojos
– No lo sé… – giro la cabeza.
– ¿¿ ¿¡¡Como que no lo sabes!!!!????? – dijo abriendo los brazos.
– Estoy acostumbrada a que me peguen…
– No generalices, que tu padre te tenga marcada, no quiere decir que los demás tengamos el mismo carácter, yo puedo hacerte la puñeta, sería incapaz de levantarte la mano y me preocupo por ti, aun así sin apenas conocerte te he defendido… ¿no te lo he demostrado?, ¿qué más tengo que hacer? No sé cómo dártelo a entender.
– Tienes razón…si no fuerais un grupo de chicos no me asustaría cada vez que os veo juntos, pero mi padre era el único hombre en casa, solo tengo su concepto…pero no quiere que te compadezcas de mí, y estés siempre pendiente de mí solo porque mi padre me maltratara.
– ¿Crees que me compadezco de ti? estas muy equivocada si piensas así. – el chico se sentó en la silla rendido y volvió ponerse la bolsa de hielo.
La joven se levantó de la cama, se puso los zapatos, se aliso la falda azul y tiro atrás su media melena negra. En la miraba de arriba abajo, la verdad es que era un chica sencilla, la había visto varias veces por el pasillo aunque nunca habían coincidido en las clases, pensaba lo que los demás, una insociable, acomplejada, posiblemente lesbiana, ya que nunca la habían visto con un chico, que no fuera Kouen, se mantenía al margen de todo, si la insultaba ella baja la vista y seguía su camino, si las chicas populares la empujaban y tiraban sus libro al suelo, ella pedía perdón, cogía sus objetos del suelo y evitaba cualquier problema, si un chico la miraba mal, se veía en su mirada algo de temor, pero no se escondía la cara, pero en realidad lo que necesitaba era cariño, y no sentía compasión, eso sí que no lo sentía…. Tampoco sabía que era lo que le impulsaba apegarse a ella.
– ¿Te duele? – interrumpió la joven los pensamientos de Tetsuya.
– ¿Eh? – dijo dejando sus pensamientos.
– El chichón, te ha salido un buen cuerno – ella acerco su delgado cuerpo y se puso entre las piernas – crecerá más, lo sé - dijo emitiendo una sonrisa sarcástica saco una moneda de un yen y se la puso en el bulto – mama siempre me lo ponía, luego me daba la moneda, al menos no tenía que faltar a clase por unos simples chichones, tenía una forma de ahorrar dinero, en clase los chicos se metían conmigo, decían fea porque siempre llevaba alguna marca jajajajaj entonces ellos me pegaban más, entones mi padre me veía moraduras de esos niños y entonces él me pegaba más, incluso cuando se acerca Kouen, me entran escalofríos, nunca he estado tan cerca de un chico como ahora – dijo cerrando los ojos mientras emitía una risa irónica.
– Yo no lo veo así, Shouma – él la miro a los ojos entrando en ella.
– No lo digas para animarme, eso no me ayuda – ella se sonrojo y se separó – llegare tarde al trabajo.
Salió de la enfermería, Tetsuya se quedó sentado en la cama con la moneda en la mano, la lanzo al aire y la guardo en el bolsillo, cogió su cartera y salió de la enfermería, rumbo a su casa, no sabía porque, se sentía algo extraño, el aroma de la colonia de Shiori le resultaba tan dulce como las moras, sentía aun su cuerpo diminuto apretado contra él.
Shiori salió antes, todo lo rápido que podía, se sentía nerviosa, si seguía a su lado seguramente se pondría más nerviosa y vete tú a saber que más, iba con un paso acelerado hacía el trabajo, a un sentía el golpe de la escalera en su cadera, pero también sentía el apretón de Tetsuya para atraerla hacía él para no fue tan dura la caída, la verdad ella estaba acostumbrada a esa dureza, pero el no, sin apenas conocerla, no dudó un instante en tirarse a rescatarla, ya por segunda vez…no quería decirlo, pero..
– Creo que me estoy enamorando… de alguien ligeramente imposible para mí.
Entro en la charcutería pastelería en la que trabajaba, durante unas pocas semanas, se puso una bata morada, algo más animada que otros días atendió a la clientela con algo que nuca había ofrecido, una cierta picardía y alegría, “algo bueno tiene que tener que caerse por las escaleras”.
Cuando llego a casa estaba muerta de cansancio, hacía días que no tenían tanta faena, así que ceno un vaso de leche y se acostó. El despertador volvió asonar a las 7 de la mañana como siempre, su abuela, puntualmente le preparaba el desayuno, a la vez su abuelo y ella salían de la casa como de costumbre, Shiori comenzó andar sola por la calle con tranquilidad pudiendo mirar las casas de los alrededores, las flores que adornaban las puertas…
– Eh tú, mona chita, ¿no llegas tarde hoy? – dijo Tetsuya mientras bajaba el volumen de su discman.
– No sábelo doto, hoy me he levantado pronto, ¿no lo ves? Ah, no ha crecido el chichón – cuando ella paso por su lado ambos empezaron caminar juntos.
– Jaja, toma el yen – se lo ofreció.
– Deja, a ver si te da suerte.
Entonces ambos empezaron andar en silencio, Tetsuya escuchaba su discman, hacía ya algo de fresco, el otoño estaba llegando y poco a poco el día se acortaba más, entonces Tetsuya la agarro del pelo y el quito la cinta blanca que se lo recogía.
– ¡¡ Qué haces devuélvemela!!! – dijo ella intentando arrebatar la cinta.
– Así esta más mona, con el pelo suelto – cogió la cinta y la ato en el asa de la cartera.
Shiori no contesto, simplemente bajo la cabeza y se mordió el labio, ¿qué podía decirle?, aparte de que era dificilísimo saber en qué pensaba Tetsuya era de esas personas a las que no les podía decir que no, además si él decía que estaba así bien…
– ¿Qué trastada me tenéis prepara hoy? – dijo ella intentando cambiar el tema
– No sé, lo tengo que hablar con los chicos, pero si piensas que te voy a dar un pista estas algo equivocada.
– Va me da igual.
Entraron por la gran puerta del instituto avanzando unos pasos más que él.
– Eh, hola Shiori – san – dijo un chico alto bastante guapo.
– Shougo – kun, que tal tu clase, vas con Ayanami y Kika, ¿no? – dijo Shiori parándose, Tetsuya se chocó contra ella.
– Tía, avisa cuando te pares – dijo Tetsuya aun concentrado con su discman.
– Imbécil… – le contesto y volvió a mirar a su compañero – ¿Shougo – kun todo bien?
– Si, tu, he oído que tienes unos tíos muy pesados haciéndote la vida imposible.
– Tranquilo, no me hacen nada… más les vale…
– Oye, a ver si quedamos alguna vez tú y…
– Si, podríamos quedar los cuatro, como antes, buena idea Shougo – kun – interrumpió la frase la joven.
– A pareces más alegre de lo normal, Shiori – shan.
– Jajaja, es posible, bueno me voy para clase, no sea que estos me hayan puesto chinchetas o algo en el asiento – y le dijo adiós con la mano.
– Oky adiós
Shiori entro en la clase, alguno haciendo los deberes copiándolos de sus compañeros como podían, otros intentando ligar con alguna compañera, ella se sentó y cruzo las piernas, Kouen y Midory aún no habían llegado, oía como detrás de ellas las chicas hacían la pelota a Tetsuya y el resto, estaba la famosa Mitshuru, intentando quedar con ellos. Entro una de las profesoras y afirmo la profesora Nasimida no iba asistir ese día, por una cuestión que a nosotros no nos importaba, entonces entraron Kouen y Midory algo rojos.
– Uis, ¿qué os pasa a los dos? – dijo Shiori arrimando su silla a sus pupitres.
– Bueno… – dijo Midory.
– Ya lo sabía – dijo Shiori.
– Eh, ¿cómo lo sabías? – dijo Midory alarmada.
– Haber, que se a una inculta en todo respectivos parejas, no quiere decir, que no sepa sobre mis amigos eh.
– No cambiaras nunca – dijo Kouen, cogiéndola del cuello.
– Hora, me tendré que marginar, para no molestaros – dijo Shiori apoyando la cabeza en su mano izquierda.
– No, ni se te ocurra, tú eres nuestra amiga – dijeron los dos a la vez.
Casi la mitad de la clase había salido, iban a estar dos horas sin hacer nada hasta la próxima clase, informo a su pareja recién hecha y acaramelada que se iba a la biblioteca. Camino por los largos pasillos donde la luz de la mañana entraba por las ventanas, desde el segundo piso, se veía lo que era la entrada del instituto, se miraba los pies, siempre mirando donde hay que pisar no se a qué tropezara en su caso.
– Ahhhhhhhhh – cayó al suelo de un empujón.
– Chica siempre igual, ¿porque no miras hacia delante en vez de mirar le suelo’? – Dijo Adachi – Uiiiiiii te visto las braguitas.
En ese momento Shiori sentía la tentación de pegarle una patada tipo vegeta que se quedaría más ancha que ancha, pero se mordió la lengua pidió perdón y siguió su camino hacia la biblioteca que estaba fuera del edificio, cruzo una pasillo con unos pilares alrededor de él y entro en otro edificio, algo más antiguo, pero enrome por dentro, con un olor a madera y libro antiguo, paso por las estanterías de la rama de psicología, con el dedo índice los tocaba todos mientras caminaba, paso de largo “ no necesito ayuda de libros sé que estoy baja de autoestima y deprimida” cogió el libro que ya le habían mandado, a no ser que se quedara sin él, se fue a uno de los parques del instituto y empezó a leer ella sola, para al menos meterse en el mundo del libro, donde los personajes tenían, amigos que los apreciaban y los querían y realmente sus vidas no eran verdaderas, por lo cual las desgracias eran ficticias…
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Se puede tener por compañera la fantasía,
pero se debe tener como guía a la razón.
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Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
________________________________________Capítulo 5:
El amor no muerde
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Shiori permanecía más contenta que una alondra, salía cuando quería, llegaba cuando quería, sin preocuparse que nadie la siguiera, tanto como los pájaros emigraban con la llegada del frió para ella llego finalmente la primavera.
Las clases seguían siendo verdaderos tostones, últimamente, se iba al recreo sola para dejar a Midory y Kouen solos, no quería ser el farol que iluminaba sus vida, sentía unos celos tremendos pero eran sus amigos y se sentía contenta por ellos, es verdad que ella sentía algo por Kouen, pero realmente no sabía si era admiración por ser un gran amigo, o que estaba enamorada de él.
– Shiori vamos a la cafetería, ¿te vienes? – dijo Kouen
– No, ir vosotros.
Salió del aula algo deprimidilla, cuando se tomaba su evento se iba a la biblioteca y leía libros, últimamente leía demasiado si no se iba a la biblioteca, se tumbaba en el césped pero ahora hacía demasiado frió, se quedaba en salita habilitada para los estudiantes, ahora le había dado por Kawabata Yasunari, con el libro de la casa de las bellas durmientes, le había enganchado y no podía soltarlo. A veces se iba al recreo con Tetsuya, Masao y Kenji.
Habían pasado las semanas y faltaba poco para Navidad y nos habíamos creado un grupo, un poco raro, pero al menos podía relacionarme con esos chicos, ya no tenía problemas con Tetsuya y el resto, seguían haciéndome rabiar, ahora tenía problemas con el club de fans de los chicos, Mitshuru me miraba de malas maneras, a veces la dejaba mal ante ellos, pero pasaba olímpicamente de ellas. Lo había hecho muchos años, ¿Por qué le iba afectar ahora? Así que la joven se fue con su libro recién sacado de la biblioteca y se dedicó a media hora de su lectura rutinaria, se acomodó, mientras leía y comía el delicioso evento que su abuela, con mucho mimo le había preparado.
– ¿Puedo sentarme? – dijo Tetsuya.
– Si claro, mientras no me hagas nada malo – dijo ella sin perder de vista el libro.
– Oye te gustan ¿los templos y los santuarios? – dijo tímidamente.
– Sí, ¿por?
– Adachi iba a ir conmigo pero me ha dado plantón – dijo sentándose a su lado.
– ¿Y Masao? – dijo ella cerrando le libro.
– No le gusta, si no hay tías, no quiere ir… – un poco de vaho salió de su a liento mientras frotaba sus manos para calentarlas.
– ¿Y quieres que vaya yo contigo? – Dijo ella metiéndose comida en la boca – sí, bien, si me invitas no te diré que no.
– Bien… digo vale – se levantó – como mañana no tenemos clase, te espero en la boca de metro de la calle “Y” – y se fue sin ni siquiera escuchar la aceptación de Shiori.
Shiori se quedó un poco extraña, cogió su libro y empezó a leer, a los segundo sintió como su cara tomaba temperatura, se tapó la cara con el libro y murmuro.
– Dios eso sonaba a una cita, ¿no? – Trago saliva – ¿Qué hago yo con un tío sola mirando un museo…? ¿Porque le habré dicho que si?
Cuando entro a clase, todavía estaba en shock, ¿qué iba hacer?, ella nunca había ido sola con un chico por ahí, si iba con Kouen, pero era distinto, porque ella sabía que él estaba por Midory y que era un buen chaval, pero Tetsuya le había dado razones para estar un poco acongojada, camino por el pasillo de mesas de él aula, Tetsuya hablaba con su amigos indiferente, claro, es estaba acostumbrado, sabía que cada día salía con una, tenia, una los lunes, otra los martes, ósea que no le faltaban chicas que no quisieran acompañarle, pero tenía ganas de ir al templo y casi ni pensó en quien se lo estaba pidiendo, igual era alguna trampa y pensaban tirarla a un cubo de basura o vete tú a saber, se sentó en el pupitre, dejando su cara tumbada en ella, Midory se acero ella y le dijo.
– Shiori estas un poco colorada, ¿no? ¿Tanto frío hace en la calle? – dijo sentándose.
– No…. No es eso…. – se puso las manos en la cara – es que… – le hizo un gesto para que se acercara más, le dijo bajito – es que Tetsuya me ha invitado a ir a San Jusangen Do y sin pensarlo le he dicho que sí.
– ¡¡¡¡Queeeeeeeee!!!!!!!!!! – grito ella poniéndose de pie.
– Calla idiota – la cogió del brazo la sentó, poniéndose más roja, mirando como toda la clase las miraba como locas.
– Pero eso, ¡¡¡eso es una cita, Shiori!!!!!! – dijo hablando bajito.
– Lo dudo, será alguna trampa seguro... – la verdad que Shiori sentía algo extraño dentro, algo se aceleraba dentro de ella, no sabía porque.
– Hay mi niña, que se está haciendo mayor – dijo Midory dándole un golpecito en la espalda.
– Wa, si lo llego a saber no te lo cuento. – dijo poniendo morritos.
– Aissss, que monaaaaa, mírala que bien le sienta esa sonrisita y esos colores, esto no es normal en ti jajá – la abrazo.
Los tres amigos salieron, de la clase juntos mientras Midory le contaba la novela rosa de Shiori, pensaba que Kouen reaccionaria con sentido común, pero se alegró igual que Midory, parecían hermanos más que novios, unos hermanos muy puñeteros, pero en fin, Shiori intento reírse a la vez, pero no estaba muy tranquila, porque siempre que se quedaba sola con Tetsuya le pasaba algo, se caía por las escaleras, seguro que se le cae algo del templo y la desgraciaba, pensó con humor, después los amigos se separaron, la pareja por un lado bien cogida de la mano, Shiori sola.
Entro en casa, su abuela estaba en la tienda y su abuelo viendo la tele entonces lo miro.
– Abuelo, puedo hacerte una pregunta, ¿un poco rara?
– Eh, ¿dime? – bajo el volumen de la tele, noto que su querida nieta tenía dudas sobre contárselo.
– ¿Se necesita alguna razón, para que alguien te invite a salir? – dijo ella sentándose a su lado.
– No… bueno si, el querer estar con una persona, ¿porque lo preguntas Shiori?
– Me han invitado al templo de San Jusangen Do.
– Hombre, ya era hora que te relacionaras con el sexo opuesto jajá – el viejo amplio una gran sonrisa.
– No se abuelo…. Tengo un poco de duda.
– Tienes duda, porque el único hombre de tu vida, te ha marcado, pero piensa que no todos los hombres somos así, mírame a mí o Kouen, fue muy amable, ¿aquellos chicos que te ayudaron? ¿Tenían alguna razón para ayudarte? El protegerte les movió, tu padre, aunque me duela decirlo, te quiere a su manera.
– Vaya manera abuelo, has puesto un ejemplo muy malo de papa.
– Tu padre ha crecido en una casa llena de maltratos, machismo, ha educado pensando que esa es una buena educación.... Tu solo preocúpate de pasártelo bien, disfruta mientras estés rodeada de buenas personas, no dejes que tu padre, te deje una buena cicatriz en el corazón, los demás no nos merecemos tu rechazo.
– Tienes razón abuelo… gracias – y lo abrazo aspirando su colonia, tenía que intentar perder ese temor a todo hombre de su vida, si encontraba algo malo, ya aria lo que hizo, correr sin mirar atrás…
Shiori empezó a preparar la cena, cuando termino de hacer sus deberes, su abuela entro por la puerta y comenzó a poner la mesa, después se dedicó a ver la tele con su familia, no sabían cuánto les tenía que agradecerles, por su cuidado y su apoyo, pronto le entro sueño y se acostó, soñó que pasaba un buen día con Tetsuya.
La mañana la paso amena, arreglando su cuarto y estudiando un poco, después de comer sonó el teléfono, Midory le aconsejaba que hacer esa tarde y que ponerse, la verdad que estaba más ilusionada Midory que Shiori por salir con Tetsuya, cuando la tía se cansó de cotorrear Shiori se pegó una buena ducha caliente, se secó el pelo, se lo dejo suelto, se puso un jersey de lana de color azul celeste y unos vaqueros negros, una chaqueta vaquera negra del mismo color que los pantalones, se guardó el móvil y el dinero en un bolsillo y se dispuso a salir,
– Me voy ya llegare.
– ¿Que a dónde vas? – dijo su abuela.
– He quedado, adiós.
Salió casi corriendo, sabía que si se lo contaba a su abuela, le cambiaria totalmente el vestuario, parecería una abuela, en fin termino de colocarse bien la bufanda y los guantes, hacía muchísimo frío ese sábado, guardo sus manos en los bolsillos de la chaqueta y empezó a caminar, cuando llego a la calle “Y” no había esperado nadie en la boca del metro, miro el reloj de su móvil, ya eran las 5:05.
– Tal vez pensó que no venía y se fue – Shiori suspiro y se dio la vuelta y se apoyó en la pared y espero 15 minutos – gggggggggrrrrrrrrrr lo mato, lo mato, lo descuartizo y lo rematoooo ya sabía yo que aquí había gato encerrado,¡¡ me voy ¡!!!!! – giro sobre sus pies y empezó a caminar echando humos por las orejas del enfado.
– ehhhhhh espera ¡¡¡Shiori espera ¡!!!! – Llego Tetsuya agotado – lo siento, tenía que recoger a mí hermano y ha tardado en salir – dijo mientras ponía las manos en sus rodillas para recuperar el aire.
– ¿Sabes?, ¡¡¡no queda bonito que un chico llegue tarde ¡!!!!!
– Eh mona chita te estoy pidiendo perdón,¡¡¡ no he llegado tarde aposta!!!!!
– Vale, vale, solo bromeaba – dijo Shiori algo asustada.
– Gracias por esperar – dijo amablemente y le sonrió, ella reacción bajando la mirada avergonzada – bueno, vamos, o las entradas se pasaran de fecha.
Entraron al metro, sacaron el billete y esperaron en silencio a que llegara el tren, Shiori deseaba que ya llegara, porque Tetsuya no hacía más que repasarla de arriba abajo “hay tierra trágame, solo son tres horas, tres horas”. Finalmente cuando entraron al vagón, Tetsuya saco un tema de conversación, vista la tensión y el aura de estrés que desprendía Shiori en 30 minutos llegaron a la templo allí Shiori se relajó más y disfrutaron el templo antiguo, donde habían figuras budistas contando las historias.
– Mira Tetsuya la campanaaaa.... Haber, haber – y camino, noto como Tetsuya la agarro de la mano, la empujo hacía él, Shiori abrió los ojos.
– Shiori, el escalón, no pienso tirarme otra vez por las escaleras, para que caigas en blandito – dijo riéndose con una sonrisa seductora.
– Ahhh es verdad, jaja no lo había visto – pero Tetsuya no la soltaba, la colonia que llevaba era Hugo Bosh, Shiori la aspiro bien antes de separase de él y bajo las pequeñas escaleras.
Después de la hora y media del museo, se fueron a una cafetería donde allí charlaron, Shiori se sentía nueva, la verdad que el chaval se había portado muy bien con ella esa tarde, no se merecía que ella fuera seca, como siempre, la verdad es que la trataba con delicadeza, su tono de voz era distinto de cuando estaban en el instituto, era más atento, entraron en un parque cercano de la zona, donde las parejas pasaban la tarde y los hijos disfrutaban con los columpios allí puestos, se sentaron en una zona con hierva, hacía frío, pero se estaba bien, Tetsuya se tumbó, con las piernas cruzadas con las manos detrás de la cabeza. Ella lo miro, permanecía con los ojos cerrados, su pelo se removía hacía donde el viento le indicaba, se fijó bastante y se admitió a sí misma, que era un chico bastante apuesto, miro sus labios y su corazón se aceleró, no sabía qué era eso, Midory le dijo, que cada vez que Kouen le mostraba efectos de cariño, su corazón parecía salir de su cuerpo, eso significaba, ¿que estaba enamorada del? “No” se contestó, e imito a Tetsuya, se tumbó en la hierba, dejo que el frío de la hierba calara en su cuerpo haciendo tener un escalofrió, cerró los ojos y dejo su mente en blanco, se relajó, en pocos segundos sintió un aire caliente encima de sus labios, abrió los ojos, delante de ella, había unos ojos negros, medianamente cerrados, sus mejillas estaba sonrojadas, el cuerpo de Tetsuya estaba inclinado hacia ella.
– ¿Qué haces? – Dijo Shiori empujándolo para apartarlo de ella y se levantó corriendo – ¿esto es lo que haces cada vez que quedas con una?
– Más o menos – dijo el intentando disimular cambiando de actitud brusco y chulo.
– Pues que te quede claro, con yo no soy “una” soy Shiori, yo no soy un juguete – la joven se fue con paso acelerado.
– Shiori espera, no quería.... yo… mierda
Pego una patada al suelo dejando ir a Shiori, intentando comprender que Shiori no era como las demás…
El amor no muerde
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Shiori permanecía más contenta que una alondra, salía cuando quería, llegaba cuando quería, sin preocuparse que nadie la siguiera, tanto como los pájaros emigraban con la llegada del frió para ella llego finalmente la primavera.
Las clases seguían siendo verdaderos tostones, últimamente, se iba al recreo sola para dejar a Midory y Kouen solos, no quería ser el farol que iluminaba sus vida, sentía unos celos tremendos pero eran sus amigos y se sentía contenta por ellos, es verdad que ella sentía algo por Kouen, pero realmente no sabía si era admiración por ser un gran amigo, o que estaba enamorada de él.
– Shiori vamos a la cafetería, ¿te vienes? – dijo Kouen
– No, ir vosotros.
Salió del aula algo deprimidilla, cuando se tomaba su evento se iba a la biblioteca y leía libros, últimamente leía demasiado si no se iba a la biblioteca, se tumbaba en el césped pero ahora hacía demasiado frió, se quedaba en salita habilitada para los estudiantes, ahora le había dado por Kawabata Yasunari, con el libro de la casa de las bellas durmientes, le había enganchado y no podía soltarlo. A veces se iba al recreo con Tetsuya, Masao y Kenji.
Habían pasado las semanas y faltaba poco para Navidad y nos habíamos creado un grupo, un poco raro, pero al menos podía relacionarme con esos chicos, ya no tenía problemas con Tetsuya y el resto, seguían haciéndome rabiar, ahora tenía problemas con el club de fans de los chicos, Mitshuru me miraba de malas maneras, a veces la dejaba mal ante ellos, pero pasaba olímpicamente de ellas. Lo había hecho muchos años, ¿Por qué le iba afectar ahora? Así que la joven se fue con su libro recién sacado de la biblioteca y se dedicó a media hora de su lectura rutinaria, se acomodó, mientras leía y comía el delicioso evento que su abuela, con mucho mimo le había preparado.
– ¿Puedo sentarme? – dijo Tetsuya.
– Si claro, mientras no me hagas nada malo – dijo ella sin perder de vista el libro.
– Oye te gustan ¿los templos y los santuarios? – dijo tímidamente.
– Sí, ¿por?
– Adachi iba a ir conmigo pero me ha dado plantón – dijo sentándose a su lado.
– ¿Y Masao? – dijo ella cerrando le libro.
– No le gusta, si no hay tías, no quiere ir… – un poco de vaho salió de su a liento mientras frotaba sus manos para calentarlas.
– ¿Y quieres que vaya yo contigo? – Dijo ella metiéndose comida en la boca – sí, bien, si me invitas no te diré que no.
– Bien… digo vale – se levantó – como mañana no tenemos clase, te espero en la boca de metro de la calle “Y” – y se fue sin ni siquiera escuchar la aceptación de Shiori.
Shiori se quedó un poco extraña, cogió su libro y empezó a leer, a los segundo sintió como su cara tomaba temperatura, se tapó la cara con el libro y murmuro.
– Dios eso sonaba a una cita, ¿no? – Trago saliva – ¿Qué hago yo con un tío sola mirando un museo…? ¿Porque le habré dicho que si?
Cuando entro a clase, todavía estaba en shock, ¿qué iba hacer?, ella nunca había ido sola con un chico por ahí, si iba con Kouen, pero era distinto, porque ella sabía que él estaba por Midory y que era un buen chaval, pero Tetsuya le había dado razones para estar un poco acongojada, camino por el pasillo de mesas de él aula, Tetsuya hablaba con su amigos indiferente, claro, es estaba acostumbrado, sabía que cada día salía con una, tenia, una los lunes, otra los martes, ósea que no le faltaban chicas que no quisieran acompañarle, pero tenía ganas de ir al templo y casi ni pensó en quien se lo estaba pidiendo, igual era alguna trampa y pensaban tirarla a un cubo de basura o vete tú a saber, se sentó en el pupitre, dejando su cara tumbada en ella, Midory se acero ella y le dijo.
– Shiori estas un poco colorada, ¿no? ¿Tanto frío hace en la calle? – dijo sentándose.
– No…. No es eso…. – se puso las manos en la cara – es que… – le hizo un gesto para que se acercara más, le dijo bajito – es que Tetsuya me ha invitado a ir a San Jusangen Do y sin pensarlo le he dicho que sí.
– ¡¡¡¡Queeeeeeeee!!!!!!!!!! – grito ella poniéndose de pie.
– Calla idiota – la cogió del brazo la sentó, poniéndose más roja, mirando como toda la clase las miraba como locas.
– Pero eso, ¡¡¡eso es una cita, Shiori!!!!!! – dijo hablando bajito.
– Lo dudo, será alguna trampa seguro... – la verdad que Shiori sentía algo extraño dentro, algo se aceleraba dentro de ella, no sabía porque.
– Hay mi niña, que se está haciendo mayor – dijo Midory dándole un golpecito en la espalda.
– Wa, si lo llego a saber no te lo cuento. – dijo poniendo morritos.
– Aissss, que monaaaaa, mírala que bien le sienta esa sonrisita y esos colores, esto no es normal en ti jajá – la abrazo.
Los tres amigos salieron, de la clase juntos mientras Midory le contaba la novela rosa de Shiori, pensaba que Kouen reaccionaria con sentido común, pero se alegró igual que Midory, parecían hermanos más que novios, unos hermanos muy puñeteros, pero en fin, Shiori intento reírse a la vez, pero no estaba muy tranquila, porque siempre que se quedaba sola con Tetsuya le pasaba algo, se caía por las escaleras, seguro que se le cae algo del templo y la desgraciaba, pensó con humor, después los amigos se separaron, la pareja por un lado bien cogida de la mano, Shiori sola.
Entro en casa, su abuela estaba en la tienda y su abuelo viendo la tele entonces lo miro.
– Abuelo, puedo hacerte una pregunta, ¿un poco rara?
– Eh, ¿dime? – bajo el volumen de la tele, noto que su querida nieta tenía dudas sobre contárselo.
– ¿Se necesita alguna razón, para que alguien te invite a salir? – dijo ella sentándose a su lado.
– No… bueno si, el querer estar con una persona, ¿porque lo preguntas Shiori?
– Me han invitado al templo de San Jusangen Do.
– Hombre, ya era hora que te relacionaras con el sexo opuesto jajá – el viejo amplio una gran sonrisa.
– No se abuelo…. Tengo un poco de duda.
– Tienes duda, porque el único hombre de tu vida, te ha marcado, pero piensa que no todos los hombres somos así, mírame a mí o Kouen, fue muy amable, ¿aquellos chicos que te ayudaron? ¿Tenían alguna razón para ayudarte? El protegerte les movió, tu padre, aunque me duela decirlo, te quiere a su manera.
– Vaya manera abuelo, has puesto un ejemplo muy malo de papa.
– Tu padre ha crecido en una casa llena de maltratos, machismo, ha educado pensando que esa es una buena educación.... Tu solo preocúpate de pasártelo bien, disfruta mientras estés rodeada de buenas personas, no dejes que tu padre, te deje una buena cicatriz en el corazón, los demás no nos merecemos tu rechazo.
– Tienes razón abuelo… gracias – y lo abrazo aspirando su colonia, tenía que intentar perder ese temor a todo hombre de su vida, si encontraba algo malo, ya aria lo que hizo, correr sin mirar atrás…
Shiori empezó a preparar la cena, cuando termino de hacer sus deberes, su abuela entro por la puerta y comenzó a poner la mesa, después se dedicó a ver la tele con su familia, no sabían cuánto les tenía que agradecerles, por su cuidado y su apoyo, pronto le entro sueño y se acostó, soñó que pasaba un buen día con Tetsuya.
La mañana la paso amena, arreglando su cuarto y estudiando un poco, después de comer sonó el teléfono, Midory le aconsejaba que hacer esa tarde y que ponerse, la verdad que estaba más ilusionada Midory que Shiori por salir con Tetsuya, cuando la tía se cansó de cotorrear Shiori se pegó una buena ducha caliente, se secó el pelo, se lo dejo suelto, se puso un jersey de lana de color azul celeste y unos vaqueros negros, una chaqueta vaquera negra del mismo color que los pantalones, se guardó el móvil y el dinero en un bolsillo y se dispuso a salir,
– Me voy ya llegare.
– ¿Que a dónde vas? – dijo su abuela.
– He quedado, adiós.
Salió casi corriendo, sabía que si se lo contaba a su abuela, le cambiaria totalmente el vestuario, parecería una abuela, en fin termino de colocarse bien la bufanda y los guantes, hacía muchísimo frío ese sábado, guardo sus manos en los bolsillos de la chaqueta y empezó a caminar, cuando llego a la calle “Y” no había esperado nadie en la boca del metro, miro el reloj de su móvil, ya eran las 5:05.
– Tal vez pensó que no venía y se fue – Shiori suspiro y se dio la vuelta y se apoyó en la pared y espero 15 minutos – gggggggggrrrrrrrrrr lo mato, lo mato, lo descuartizo y lo rematoooo ya sabía yo que aquí había gato encerrado,¡¡ me voy ¡!!!!! – giro sobre sus pies y empezó a caminar echando humos por las orejas del enfado.
– ehhhhhh espera ¡¡¡Shiori espera ¡!!!! – Llego Tetsuya agotado – lo siento, tenía que recoger a mí hermano y ha tardado en salir – dijo mientras ponía las manos en sus rodillas para recuperar el aire.
– ¿Sabes?, ¡¡¡no queda bonito que un chico llegue tarde ¡!!!!!
– Eh mona chita te estoy pidiendo perdón,¡¡¡ no he llegado tarde aposta!!!!!
– Vale, vale, solo bromeaba – dijo Shiori algo asustada.
– Gracias por esperar – dijo amablemente y le sonrió, ella reacción bajando la mirada avergonzada – bueno, vamos, o las entradas se pasaran de fecha.
Entraron al metro, sacaron el billete y esperaron en silencio a que llegara el tren, Shiori deseaba que ya llegara, porque Tetsuya no hacía más que repasarla de arriba abajo “hay tierra trágame, solo son tres horas, tres horas”. Finalmente cuando entraron al vagón, Tetsuya saco un tema de conversación, vista la tensión y el aura de estrés que desprendía Shiori en 30 minutos llegaron a la templo allí Shiori se relajó más y disfrutaron el templo antiguo, donde habían figuras budistas contando las historias.
– Mira Tetsuya la campanaaaa.... Haber, haber – y camino, noto como Tetsuya la agarro de la mano, la empujo hacía él, Shiori abrió los ojos.
– Shiori, el escalón, no pienso tirarme otra vez por las escaleras, para que caigas en blandito – dijo riéndose con una sonrisa seductora.
– Ahhh es verdad, jaja no lo había visto – pero Tetsuya no la soltaba, la colonia que llevaba era Hugo Bosh, Shiori la aspiro bien antes de separase de él y bajo las pequeñas escaleras.
Después de la hora y media del museo, se fueron a una cafetería donde allí charlaron, Shiori se sentía nueva, la verdad que el chaval se había portado muy bien con ella esa tarde, no se merecía que ella fuera seca, como siempre, la verdad es que la trataba con delicadeza, su tono de voz era distinto de cuando estaban en el instituto, era más atento, entraron en un parque cercano de la zona, donde las parejas pasaban la tarde y los hijos disfrutaban con los columpios allí puestos, se sentaron en una zona con hierva, hacía frío, pero se estaba bien, Tetsuya se tumbó, con las piernas cruzadas con las manos detrás de la cabeza. Ella lo miro, permanecía con los ojos cerrados, su pelo se removía hacía donde el viento le indicaba, se fijó bastante y se admitió a sí misma, que era un chico bastante apuesto, miro sus labios y su corazón se aceleró, no sabía qué era eso, Midory le dijo, que cada vez que Kouen le mostraba efectos de cariño, su corazón parecía salir de su cuerpo, eso significaba, ¿que estaba enamorada del? “No” se contestó, e imito a Tetsuya, se tumbó en la hierba, dejo que el frío de la hierba calara en su cuerpo haciendo tener un escalofrió, cerró los ojos y dejo su mente en blanco, se relajó, en pocos segundos sintió un aire caliente encima de sus labios, abrió los ojos, delante de ella, había unos ojos negros, medianamente cerrados, sus mejillas estaba sonrojadas, el cuerpo de Tetsuya estaba inclinado hacia ella.
– ¿Qué haces? – Dijo Shiori empujándolo para apartarlo de ella y se levantó corriendo – ¿esto es lo que haces cada vez que quedas con una?
– Más o menos – dijo el intentando disimular cambiando de actitud brusco y chulo.
– Pues que te quede claro, con yo no soy “una” soy Shiori, yo no soy un juguete – la joven se fue con paso acelerado.
– Shiori espera, no quería.... yo… mierda
Pego una patada al suelo dejando ir a Shiori, intentando comprender que Shiori no era como las demás…
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Se puede tener por compañera la fantasía,
pero se debe tener como guía a la razón.
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Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
________________________________________Capítulo 6:
Te odio papa, te odio
________________________________________
Fue pasando el curso, el primer trimestre paso volando, a expectativas de Shiori, la navidad empezaba a tocar a la puerta, los escaparates empezaban a tener ya un ambiente navideño. Pequeños árboles en los escaparates de Tokio daba vida. Había olvidado el intento de Tetsuya de besarla, al día siguiente él le pidió perdón, en el fondo, Shiori se arrepintió de haberle rechazado, pero bueno, tenía que aprender a controlar ese miedo, había aprendido la lección.
Midory organizaba la cena de clase como si fuera un acto público donde quería que fuese elegante, consultaba con Kouen y Adachi, que habían surgido una amistad en el grupo con las tres personas que principalmente intentaban hacer rabiar.
– Midory, ni que fuera una gala Benéfica, si vamos a ese restaurante tendremos que quedarnos a fregar palillos y platos toda la noche, ¡¡¡¡es muy caro!!!!!!!!
– Pero Shiori – shan, hay que pasarlo todos bien…
– Sí, pero tiene razón Shiori – dijo una compañera de la clase – lo importante es que tenemos todos juntos, aunque sea en un McDonald.
– Tiene razón…. Podíamos ir al bar ese de tapas, en el barrio de Roppongi, después podemos irnos por ahí de fiesta – dijo Adachi – quiero dinero para después beber… – dijo frotando sus manos.
– Sisisisis – gritaron algunos a la vez.
Fin de las clases, unas dos semanas de fiestas navideñas, Shiori tenía buenos planes para todos los días, aparte de ayudar a su abuela en la tienda de regalos por las mañanas, para ganarse un dinerillo extra y en la heladería charcutería por las tarde de 4 a 6 después saldría con Kouen y Midory, seguramente con el grupito que se les acoplaba con alguna chica que otra.
– He Shiori, – dijo Tetsuya acercándose
– ¿Dime? – dijo ella acoplándose a su paso
– ¿Qué vas hacer esta tarde? – dijo el mirando a otro lado.
– Nada, iré al bar que le dijisteis a Midory, para ver si vamos hacer reserva o algo, ya que somos muchos, ¿quieres acompañarme? “mierda que bocas tengo” – pensó mordiéndose el labio.
– Si, ¿quedamos en el parque a las 6?
– Bien… adiós – se alivió al no sentirse rechazada.
El giro hacia la derecha en la salida del instituto con una sonrisa de oreja a oreja, ella hacía la izquierda llego a casa y vio a sus abuelos con caras preocupadas de repente si sonrisa se quedó lisa y sin expresión.
– ¿Qué os pasa? – dijo acercándose.
– A tu padre le han dado libertad condicional.
– ¿¿¿¡¡¡Que!!!??? – dijo ella
– Buen comportamiento, tiene derecho a salir a la calle, pero no acercase a la casa a más de 500 metros, dicen que ha cambiado y que no creen que se acerque, ha dejado el alcohol, vamos que está limpio.
Shiori no se quedó tranquila con eso de que estaba limpio, “espero que no me fastidie las navidades” se dijo a sí misma, animo a sus abuelos después comieron en familia, iba aprovechar las navidades con sus abuelos y comprarle los mejores regalos de navidad. Se ducho, durmió una larga siesta hasta las 5, se levantó, tuvo un problema.
– He quedado con Tetsuya, ¡¡¡que me pongo!!!! Y a solas otra vez, si intenta algo – recordó la escena – ah, porque le dije que si quería venirse. – dijo golpeándose la cabeza con el armario.
Registro en el armario, algo que no fuera ni muy oscuro ni muy blanco, opto por un jersey gris con cuello alto y unos vaqueros negros bastante anchos, la casa estaba vacía, su abuela estaría en la tienda y su abuelo trabajando en la comisaría, seguro que no estaría tranquilo y volvería a pedir algún amigo, que la siguiera a todos los lados sin que ella se diera cuenta. Cogió el bolso negro y dinero, el móvil, las llaves y salió de la casa, hacía fresco, pero a Shiori le encantaba sentir la cara tirante, empezó a caminar y al rato llego al parque, Tetsuya la esperaba sentado en un columpio, al verla se levantó.
– ¿Has esperado mucho? – dijo Shiori preocupada porque dijera que era una tardona aunque la última vez que salieron juntos fue el que tardo.
– No, acabo de llegar.
Emperezaron a caminar en silencio, hasta que por fin salió un cometario, sobre las clases, el torneo de natación y kempo, a paso lento, Shiori y Tetsuya miraban las tiendas, parecían una pareja, finalmente llegaron al bar, por suerte pudieron reservar mesa para las 20 personas, si alguno más se acoplaba las pasarían mal por el sitio, después Tetsuya le ofreció invitarla a un café y esta no se negó, entraron en el bar de la esquina, Shiori pidió un capuchino cremoso y Tetsuya un café.
– Me bebería una coca cola, ¡¡pero hace frió!!! – Dijo Tetsuya, Shiori miraba fijamente con preocupación con la taza en las mano, oliendo el capuchino – Shiori, eh pareces que estas en otro planeta… a aunque eso no es raro siempre lo estás, ¿ha pasado algo? – dijo cruzando sus brazos sobre la mesa.
– Perdón… – sorbió de la taza, sus labios por un momento se cubrieron de la crema marrón, pero enseguida se limpió con la lengua saboreando la deliciosa espuma – a mí padre le han dado libertad condicional, buen comportamiento. – suspiró dejando al taza.
– ¿Solo lo han tenido tres meses? – Dijo el indignado – ¿crees que irá a por ti?
– No lo sé, no tenía sentido las últimas frases que me decía, no creo que él se volviera así por el abandono de mi madre, ni por el alcohol. Estudie sobre su carácter, aparte de ser un alcohólico, es un schizophrenico. He intentado ponerme una máscara de que no estoy preocupada para que no me vieran mal mis abuelos, pero ahora que lo pienso…no quiero volver a estar como antes, teniendo que tener escolta, no solo yo, mi abuela también.
– No te hará nada – sonrió, le toco la cara y la miro fijamente – anímate dentro de tres días nos vamos de cena, pienso emborracharme, he sacado buenas notas, me pondré a trabajar.
Pronto se le paso la tarde volando, se le fue el gusanillo de quedar solas con Tetsuya por primera vez, había salido sana y salva, él había sido su confesor y le había animado, la acompaño a casa la miro y puso su mano encima de la cabeza de la joven acariciándola.
– No te preocupes, todo saldrá bien – y él le sonrió
– Gracias… cuando encontraba a mí madre en su cuarto llorando con un ojo morado, me agarraba de la mano y me decía “caer está permitido, levantarse es obligatorio”, el amor que sentía por mi padre hacía que aguantara la situación, así que yo, también intento estar bien por los míos.
– Yo no dejare que te pase nada, lo prometo – entonces él la abrazo fuerte hasta que ella acepto su abrazo rodeándole la cintura, hundió su cabeza en el pecho y comenzó a sollozar.
La joven entro en la casa, y se dio cuenta que no todo hombre tiene que demostrarte lo fuerte que es con un puño, también lo puede demostrar de la forma que lo había hecho Tetsuya, la casa todavía estaba vacía y encendió las luces. Pasaron los dos días y llego el día de la cena, se puso una falda vaquera negra un suéter blanco, unas botas blancas y espero que Kouen y Midory pasaran a por ella, Midory llevaba una falda cortita y un jersey rosa, se ondulo el pelo y se pintó, Kouen parecía bastante contento con su chica, ambos hacina una pareja de envidia, se reunieron en Roppongi, donde algunos compañeros ya esperaban en grupos, al final de 20 que iban a ser solo acudieron 12
– Espero que el del bar no nos eche la bronca – dijo Kouen
Llegaron al bar, pidieron las famosas tapas por lo que era conocido, pusieron sake, cerveza, poco a poco avanzo la noche, algunos iban más bebidos que otros, entonces empezó asonar el teléfono de Shiori, miro la pantalla, era un número que no tenía memorizado, descolgó y hablo.
– ¿Shouma Shiori? – dijo una voz de hombre, tras de él se oían, voces y sirenas.
– Si – dijo ella algo temblorosa.
– Ha ocurrido un accidente en su casa, por favor asista.
– ¿¿ Qué???? – Dijo Shiori casi levantándose – no puede ser…. ¡¡¡Enseguida estoy ahí!! – Dijo Shiori – lo siento tengo que irme, ha pasado algo en mi casa.
– Te acompaño – dijo Tetsuya
– Nosotros también – dijeron Kouen y Midory
– No hace….
– No te niegues – dijo Tetsuya mirándola fijamente a los ojos.
Cogieron un taxi, que les dejo cerca de la casa, ya que media calle permanecía cortada. Shiori sentía un hormigueo en el estómago, el miedo y los nervios que en ella se iban mezclando, habían varios vecinos asomados en sus puertas y agentes en la puesta de su casa y haciendo fotos.
– Dios mío – dijo Midory tapándose la boca, viendo el panorama.
– Soy Shiori…. ¿¿ Y mis abuelos?? – dijo con voz temblorosa mientras se ponía la mano a la garganta.
– Pasa – solo la dejaron pasar a ella, a su lado le hablo un amigo de su abuelo, que le índico a pasar.
– Tu el de moreno, pasa con ella, será lo mejor – le dijo a Tetsuya poniéndose la mano en el cuello rascando la nuca.
Entraron, había sangre por los suelos, Shiori automáticamente cogió la mano de Tetsuya, el joven, notaba la mano de la joven fría temblorosa y sudada, él la apretó. Shiori miro la casa, patas arriba, jarrones rotos, cuadros medio caídos, agujeros de bala en las paredes, a pies de la escalera un cuerpo tapado, en medio del comedor, el cuerpo de su abuelo, medio tapado mientras el hacían fotos, otro cuerpo, ya en una bolsa era sacado por la puerta de casa.
– No…. Esto es un broma… esto no puede haber pasado… – dijo casi llorando, Tetsuya la abrazo.
– Lo siento Shiori, no llegamos a tiempo, mis hombres lo dispararon cuando iba huir… ¿es tu padre verdad? – pararon el cuerpo que estaba en una bolsa negra, abrieron al cremallera, y ahí estaba su padre, con los ojos cerrados y una bala en la cabeza. Shiori asintió con la cabeza aun sin separarse de los brazos de Tetsuya.
– Takeshi… – dijo temblorosa mirándole a los ojos.
La joven se tiro al suelo arrodillada, sentía que le faltaba el aire, la cabeza le iba a explotar, los flexos de las cámaras la estaba dejando ciega, le temblaban las manso las piernas, el corazón se le iba salir por la boca, volvió a mirar a su alrededor, Tetsuya permanecía su lado sin saber qué hacer, la joven empezó a llorar con la mirada perdida.
– Nooooooooooo porqueeeeeeee, porqueeeeeee – dijo llorando gritando a pleno pulmón, golpeando el suelo con el puño cerrado.
– ¡¡¡Shiori!!! – grito Midory entrando por la puerta, al verla en el suelo, se arrodillo ante ella y la abrazo, mientras la balanceaba como a una niña pequeña intentando calmar el llanto e intentando taparle la cara para que dejara de ver todo aquello – estoy aquí… no llores – dijo ella mirando el panorama, sin poder evitar ponerse a llorar ella también – lo siento….
Shiori se agarraba a su amiga como si fuera el único pilar en un mundo donde no existía tierra donde apoyarse, ni lugar para ella, intentando aliviar el corazón frió de la pobre joven que se había quedado sola en un mundo donde nadie la quería, donde el peso de miedo cubría su vida, donde la venganza y el odio azotaba y la marcaban con cicatrices que nunca se borrarían, ni con todos los años del vida que tenía, ni que ni un medicamento podía borrar. El psicólogo de ese momento que esperaba la reacción de Shiori decidió darle un calmante para que la joven estuviera más tranquila, eso sin separarse de su pilar, Kouen, Midory y Tetsuya, la acompañaron hasta donde dejaban sus cadáveres para terminar de reconocer a su abuela y su abuelo.
Fueron escoltados hasta la comisaría, donde allí le explicaron lo sucedido.
– Takeshi… por favor explícame todo…
– Todos confiábamos que tu padre no aria esto, pero tu abuelo, vino preocupado el otro día y pidió, que alguien te vigilara a ti y a la casa, esta noche, tu padre ha entrado a la fuerza, el compañero aviso a la policía y en 5 minutos nos plantamos allí – el hombre respirito, anotando cosas conforme las contaba – intentamos negociar con él, quería que su hija estuviera allí, decía que tenía algo importante que decirle… no sabemos qué paso dentro de la casa, pero por lo visto tu padre iba armado, oímos un disparo, hay inicio de que tu padre y tu abuelo forcejaron. El planteamiento es la siguiente, tu padre no iba borracho, por lo visto ante el nerviosismo de que no venias, y nosotros fuera disparo a tu abuela, después a tu abuelo, uno de mis hombres a tu padre, de todas formas esto lo veremos con más seguridad en las autopsias… Shiori, yo era buen amigo de tu abuelo, la familia de tu padre…
– Si Takeshi, lo sé…
– Sobre el testamento….solo tú lo puedes tocarlo, pero cuando tengas 18 años, no te van a quitar nada.
– Gracias Takeshi…
– Puedes venirte a casa, mi mujer te preparara algo, incluso puedes quedarte unos días.
– No, gracias – dijo y se puso a llorar.
– Tranquilo agente, se vendrá a mí casa – dijo Midory todavía sin soltarla.
– ¿Quieres un coche patrulla para ir a casa? – dijo el agente
– No, – dijo Kouen – le acompañamos nosotros, le vendrá mejor tomar el aire.
Empezaron caminar los cuatro en silencio, Shiori andaba torpemente, como si esa noche hubiera bebido ginebra, le escocían los ojos, se sentía adormilada, tal vez sería el tranquilizante que hacía su efecto, llegaron a la casa de Midory.
– Bueno Shiori si necesitas algo nos lo puede pedir, no te lo calles.
– Gracias – dijo la joven aguantando las lágrimas, el joven la abrazo le dio un beso en la mejilla y se separó – a ti también Tetsuya, siento haberme puesto de esa forma en casa.
– Calla, – cogió su cara con las dos manos – puedes llorar todo lo que quieras, gritar todo lo que se te antoje, nosotros estaremos aquí, pero por favor, no dejes que esto llene de rabia tu alma, que es dijiste el otro día tu…
– ¡¡No puedo decirlo!!!!! – dijo ella casi llorando.
– ¡¡¡Shiori, dilo!!!! – dijo balanceándola
– ¡¡¡Tetsuya no la fuerces…!!!! – dijo Midory
– ¡¡¡Shiori dilo….!!! – dijo el más enfadado pero con una mirada sincera.
– ¡Caer está permitido! ¡Levantarse es obligatorio! – dijo ella entre lágrimas gritando mientras cogía las manos de Tetsuya que aún estaban en su cara.
Él le soltó la cara y la abrazo, le acaricio el pelo y le dio un beso en la frente, sentía el olor de las moras, unas moras distinta, unas moras muertas y desechas… la colonia prefería de ella emitía un olor distinto. Las dos entraron en casa, los jóvenes se fueron en silencio, la madre de Midory la abrazo, y la apretó contra su pecho hasta que la joven se abrazó y empezó a llorar desconsoladamente, “los mato, el los mato" Shiori repetía con su cara totalmente mojada en lágrimas.
Midory saco un pijama amarillo de su armario y se lo presto a Shiori, la joven la miro, con la vista perdida en algún lugar, la ayudo a ponerse el pijama, su cara estaba pálida, el disgusto se le notaba, es verdad que había perdido a la persona que más odiaba en la vida, pero también aquellos que la protegían, se veía tan sola.
– Esta noche dormiremos juntas, como antes, – dijo Midory intentando animarla.
– Por favor, no me dejes sola… – dijo poniéndose a llorar.
Ambas se acostaron, Midory apago la luz, lo único que podía hacer era consolar a su amiga, escucharla toda la noche llorar impotente, sin saber qué hacer, su amiga se preguntaba. ¿Qué iba a ser de ella, ahora? Una nube negra se posaba sobre ella… y su refugio había sido destruido…
Te odio papa, te odio
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Fue pasando el curso, el primer trimestre paso volando, a expectativas de Shiori, la navidad empezaba a tocar a la puerta, los escaparates empezaban a tener ya un ambiente navideño. Pequeños árboles en los escaparates de Tokio daba vida. Había olvidado el intento de Tetsuya de besarla, al día siguiente él le pidió perdón, en el fondo, Shiori se arrepintió de haberle rechazado, pero bueno, tenía que aprender a controlar ese miedo, había aprendido la lección.
Midory organizaba la cena de clase como si fuera un acto público donde quería que fuese elegante, consultaba con Kouen y Adachi, que habían surgido una amistad en el grupo con las tres personas que principalmente intentaban hacer rabiar.
– Midory, ni que fuera una gala Benéfica, si vamos a ese restaurante tendremos que quedarnos a fregar palillos y platos toda la noche, ¡¡¡¡es muy caro!!!!!!!!
– Pero Shiori – shan, hay que pasarlo todos bien…
– Sí, pero tiene razón Shiori – dijo una compañera de la clase – lo importante es que tenemos todos juntos, aunque sea en un McDonald.
– Tiene razón…. Podíamos ir al bar ese de tapas, en el barrio de Roppongi, después podemos irnos por ahí de fiesta – dijo Adachi – quiero dinero para después beber… – dijo frotando sus manos.
– Sisisisis – gritaron algunos a la vez.
Fin de las clases, unas dos semanas de fiestas navideñas, Shiori tenía buenos planes para todos los días, aparte de ayudar a su abuela en la tienda de regalos por las mañanas, para ganarse un dinerillo extra y en la heladería charcutería por las tarde de 4 a 6 después saldría con Kouen y Midory, seguramente con el grupito que se les acoplaba con alguna chica que otra.
– He Shiori, – dijo Tetsuya acercándose
– ¿Dime? – dijo ella acoplándose a su paso
– ¿Qué vas hacer esta tarde? – dijo el mirando a otro lado.
– Nada, iré al bar que le dijisteis a Midory, para ver si vamos hacer reserva o algo, ya que somos muchos, ¿quieres acompañarme? “mierda que bocas tengo” – pensó mordiéndose el labio.
– Si, ¿quedamos en el parque a las 6?
– Bien… adiós – se alivió al no sentirse rechazada.
El giro hacia la derecha en la salida del instituto con una sonrisa de oreja a oreja, ella hacía la izquierda llego a casa y vio a sus abuelos con caras preocupadas de repente si sonrisa se quedó lisa y sin expresión.
– ¿Qué os pasa? – dijo acercándose.
– A tu padre le han dado libertad condicional.
– ¿¿¿¡¡¡Que!!!??? – dijo ella
– Buen comportamiento, tiene derecho a salir a la calle, pero no acercase a la casa a más de 500 metros, dicen que ha cambiado y que no creen que se acerque, ha dejado el alcohol, vamos que está limpio.
Shiori no se quedó tranquila con eso de que estaba limpio, “espero que no me fastidie las navidades” se dijo a sí misma, animo a sus abuelos después comieron en familia, iba aprovechar las navidades con sus abuelos y comprarle los mejores regalos de navidad. Se ducho, durmió una larga siesta hasta las 5, se levantó, tuvo un problema.
– He quedado con Tetsuya, ¡¡¡que me pongo!!!! Y a solas otra vez, si intenta algo – recordó la escena – ah, porque le dije que si quería venirse. – dijo golpeándose la cabeza con el armario.
Registro en el armario, algo que no fuera ni muy oscuro ni muy blanco, opto por un jersey gris con cuello alto y unos vaqueros negros bastante anchos, la casa estaba vacía, su abuela estaría en la tienda y su abuelo trabajando en la comisaría, seguro que no estaría tranquilo y volvería a pedir algún amigo, que la siguiera a todos los lados sin que ella se diera cuenta. Cogió el bolso negro y dinero, el móvil, las llaves y salió de la casa, hacía fresco, pero a Shiori le encantaba sentir la cara tirante, empezó a caminar y al rato llego al parque, Tetsuya la esperaba sentado en un columpio, al verla se levantó.
– ¿Has esperado mucho? – dijo Shiori preocupada porque dijera que era una tardona aunque la última vez que salieron juntos fue el que tardo.
– No, acabo de llegar.
Emperezaron a caminar en silencio, hasta que por fin salió un cometario, sobre las clases, el torneo de natación y kempo, a paso lento, Shiori y Tetsuya miraban las tiendas, parecían una pareja, finalmente llegaron al bar, por suerte pudieron reservar mesa para las 20 personas, si alguno más se acoplaba las pasarían mal por el sitio, después Tetsuya le ofreció invitarla a un café y esta no se negó, entraron en el bar de la esquina, Shiori pidió un capuchino cremoso y Tetsuya un café.
– Me bebería una coca cola, ¡¡pero hace frió!!! – Dijo Tetsuya, Shiori miraba fijamente con preocupación con la taza en las mano, oliendo el capuchino – Shiori, eh pareces que estas en otro planeta… a aunque eso no es raro siempre lo estás, ¿ha pasado algo? – dijo cruzando sus brazos sobre la mesa.
– Perdón… – sorbió de la taza, sus labios por un momento se cubrieron de la crema marrón, pero enseguida se limpió con la lengua saboreando la deliciosa espuma – a mí padre le han dado libertad condicional, buen comportamiento. – suspiró dejando al taza.
– ¿Solo lo han tenido tres meses? – Dijo el indignado – ¿crees que irá a por ti?
– No lo sé, no tenía sentido las últimas frases que me decía, no creo que él se volviera así por el abandono de mi madre, ni por el alcohol. Estudie sobre su carácter, aparte de ser un alcohólico, es un schizophrenico. He intentado ponerme una máscara de que no estoy preocupada para que no me vieran mal mis abuelos, pero ahora que lo pienso…no quiero volver a estar como antes, teniendo que tener escolta, no solo yo, mi abuela también.
– No te hará nada – sonrió, le toco la cara y la miro fijamente – anímate dentro de tres días nos vamos de cena, pienso emborracharme, he sacado buenas notas, me pondré a trabajar.
Pronto se le paso la tarde volando, se le fue el gusanillo de quedar solas con Tetsuya por primera vez, había salido sana y salva, él había sido su confesor y le había animado, la acompaño a casa la miro y puso su mano encima de la cabeza de la joven acariciándola.
– No te preocupes, todo saldrá bien – y él le sonrió
– Gracias… cuando encontraba a mí madre en su cuarto llorando con un ojo morado, me agarraba de la mano y me decía “caer está permitido, levantarse es obligatorio”, el amor que sentía por mi padre hacía que aguantara la situación, así que yo, también intento estar bien por los míos.
– Yo no dejare que te pase nada, lo prometo – entonces él la abrazo fuerte hasta que ella acepto su abrazo rodeándole la cintura, hundió su cabeza en el pecho y comenzó a sollozar.
La joven entro en la casa, y se dio cuenta que no todo hombre tiene que demostrarte lo fuerte que es con un puño, también lo puede demostrar de la forma que lo había hecho Tetsuya, la casa todavía estaba vacía y encendió las luces. Pasaron los dos días y llego el día de la cena, se puso una falda vaquera negra un suéter blanco, unas botas blancas y espero que Kouen y Midory pasaran a por ella, Midory llevaba una falda cortita y un jersey rosa, se ondulo el pelo y se pintó, Kouen parecía bastante contento con su chica, ambos hacina una pareja de envidia, se reunieron en Roppongi, donde algunos compañeros ya esperaban en grupos, al final de 20 que iban a ser solo acudieron 12
– Espero que el del bar no nos eche la bronca – dijo Kouen
Llegaron al bar, pidieron las famosas tapas por lo que era conocido, pusieron sake, cerveza, poco a poco avanzo la noche, algunos iban más bebidos que otros, entonces empezó asonar el teléfono de Shiori, miro la pantalla, era un número que no tenía memorizado, descolgó y hablo.
– ¿Shouma Shiori? – dijo una voz de hombre, tras de él se oían, voces y sirenas.
– Si – dijo ella algo temblorosa.
– Ha ocurrido un accidente en su casa, por favor asista.
– ¿¿ Qué???? – Dijo Shiori casi levantándose – no puede ser…. ¡¡¡Enseguida estoy ahí!! – Dijo Shiori – lo siento tengo que irme, ha pasado algo en mi casa.
– Te acompaño – dijo Tetsuya
– Nosotros también – dijeron Kouen y Midory
– No hace….
– No te niegues – dijo Tetsuya mirándola fijamente a los ojos.
Cogieron un taxi, que les dejo cerca de la casa, ya que media calle permanecía cortada. Shiori sentía un hormigueo en el estómago, el miedo y los nervios que en ella se iban mezclando, habían varios vecinos asomados en sus puertas y agentes en la puesta de su casa y haciendo fotos.
– Dios mío – dijo Midory tapándose la boca, viendo el panorama.
– Soy Shiori…. ¿¿ Y mis abuelos?? – dijo con voz temblorosa mientras se ponía la mano a la garganta.
– Pasa – solo la dejaron pasar a ella, a su lado le hablo un amigo de su abuelo, que le índico a pasar.
– Tu el de moreno, pasa con ella, será lo mejor – le dijo a Tetsuya poniéndose la mano en el cuello rascando la nuca.
Entraron, había sangre por los suelos, Shiori automáticamente cogió la mano de Tetsuya, el joven, notaba la mano de la joven fría temblorosa y sudada, él la apretó. Shiori miro la casa, patas arriba, jarrones rotos, cuadros medio caídos, agujeros de bala en las paredes, a pies de la escalera un cuerpo tapado, en medio del comedor, el cuerpo de su abuelo, medio tapado mientras el hacían fotos, otro cuerpo, ya en una bolsa era sacado por la puerta de casa.
– No…. Esto es un broma… esto no puede haber pasado… – dijo casi llorando, Tetsuya la abrazo.
– Lo siento Shiori, no llegamos a tiempo, mis hombres lo dispararon cuando iba huir… ¿es tu padre verdad? – pararon el cuerpo que estaba en una bolsa negra, abrieron al cremallera, y ahí estaba su padre, con los ojos cerrados y una bala en la cabeza. Shiori asintió con la cabeza aun sin separarse de los brazos de Tetsuya.
– Takeshi… – dijo temblorosa mirándole a los ojos.
La joven se tiro al suelo arrodillada, sentía que le faltaba el aire, la cabeza le iba a explotar, los flexos de las cámaras la estaba dejando ciega, le temblaban las manso las piernas, el corazón se le iba salir por la boca, volvió a mirar a su alrededor, Tetsuya permanecía su lado sin saber qué hacer, la joven empezó a llorar con la mirada perdida.
– Nooooooooooo porqueeeeeeee, porqueeeeeee – dijo llorando gritando a pleno pulmón, golpeando el suelo con el puño cerrado.
– ¡¡¡Shiori!!! – grito Midory entrando por la puerta, al verla en el suelo, se arrodillo ante ella y la abrazo, mientras la balanceaba como a una niña pequeña intentando calmar el llanto e intentando taparle la cara para que dejara de ver todo aquello – estoy aquí… no llores – dijo ella mirando el panorama, sin poder evitar ponerse a llorar ella también – lo siento….
Shiori se agarraba a su amiga como si fuera el único pilar en un mundo donde no existía tierra donde apoyarse, ni lugar para ella, intentando aliviar el corazón frió de la pobre joven que se había quedado sola en un mundo donde nadie la quería, donde el peso de miedo cubría su vida, donde la venganza y el odio azotaba y la marcaban con cicatrices que nunca se borrarían, ni con todos los años del vida que tenía, ni que ni un medicamento podía borrar. El psicólogo de ese momento que esperaba la reacción de Shiori decidió darle un calmante para que la joven estuviera más tranquila, eso sin separarse de su pilar, Kouen, Midory y Tetsuya, la acompañaron hasta donde dejaban sus cadáveres para terminar de reconocer a su abuela y su abuelo.
Fueron escoltados hasta la comisaría, donde allí le explicaron lo sucedido.
– Takeshi… por favor explícame todo…
– Todos confiábamos que tu padre no aria esto, pero tu abuelo, vino preocupado el otro día y pidió, que alguien te vigilara a ti y a la casa, esta noche, tu padre ha entrado a la fuerza, el compañero aviso a la policía y en 5 minutos nos plantamos allí – el hombre respirito, anotando cosas conforme las contaba – intentamos negociar con él, quería que su hija estuviera allí, decía que tenía algo importante que decirle… no sabemos qué paso dentro de la casa, pero por lo visto tu padre iba armado, oímos un disparo, hay inicio de que tu padre y tu abuelo forcejaron. El planteamiento es la siguiente, tu padre no iba borracho, por lo visto ante el nerviosismo de que no venias, y nosotros fuera disparo a tu abuela, después a tu abuelo, uno de mis hombres a tu padre, de todas formas esto lo veremos con más seguridad en las autopsias… Shiori, yo era buen amigo de tu abuelo, la familia de tu padre…
– Si Takeshi, lo sé…
– Sobre el testamento….solo tú lo puedes tocarlo, pero cuando tengas 18 años, no te van a quitar nada.
– Gracias Takeshi…
– Puedes venirte a casa, mi mujer te preparara algo, incluso puedes quedarte unos días.
– No, gracias – dijo y se puso a llorar.
– Tranquilo agente, se vendrá a mí casa – dijo Midory todavía sin soltarla.
– ¿Quieres un coche patrulla para ir a casa? – dijo el agente
– No, – dijo Kouen – le acompañamos nosotros, le vendrá mejor tomar el aire.
Empezaron caminar los cuatro en silencio, Shiori andaba torpemente, como si esa noche hubiera bebido ginebra, le escocían los ojos, se sentía adormilada, tal vez sería el tranquilizante que hacía su efecto, llegaron a la casa de Midory.
– Bueno Shiori si necesitas algo nos lo puede pedir, no te lo calles.
– Gracias – dijo la joven aguantando las lágrimas, el joven la abrazo le dio un beso en la mejilla y se separó – a ti también Tetsuya, siento haberme puesto de esa forma en casa.
– Calla, – cogió su cara con las dos manos – puedes llorar todo lo que quieras, gritar todo lo que se te antoje, nosotros estaremos aquí, pero por favor, no dejes que esto llene de rabia tu alma, que es dijiste el otro día tu…
– ¡¡No puedo decirlo!!!!! – dijo ella casi llorando.
– ¡¡¡Shiori, dilo!!!! – dijo balanceándola
– ¡¡¡Tetsuya no la fuerces…!!!! – dijo Midory
– ¡¡¡Shiori dilo….!!! – dijo el más enfadado pero con una mirada sincera.
– ¡Caer está permitido! ¡Levantarse es obligatorio! – dijo ella entre lágrimas gritando mientras cogía las manos de Tetsuya que aún estaban en su cara.
Él le soltó la cara y la abrazo, le acaricio el pelo y le dio un beso en la frente, sentía el olor de las moras, unas moras distinta, unas moras muertas y desechas… la colonia prefería de ella emitía un olor distinto. Las dos entraron en casa, los jóvenes se fueron en silencio, la madre de Midory la abrazo, y la apretó contra su pecho hasta que la joven se abrazó y empezó a llorar desconsoladamente, “los mato, el los mato" Shiori repetía con su cara totalmente mojada en lágrimas.
Midory saco un pijama amarillo de su armario y se lo presto a Shiori, la joven la miro, con la vista perdida en algún lugar, la ayudo a ponerse el pijama, su cara estaba pálida, el disgusto se le notaba, es verdad que había perdido a la persona que más odiaba en la vida, pero también aquellos que la protegían, se veía tan sola.
– Esta noche dormiremos juntas, como antes, – dijo Midory intentando animarla.
– Por favor, no me dejes sola… – dijo poniéndose a llorar.
Ambas se acostaron, Midory apago la luz, lo único que podía hacer era consolar a su amiga, escucharla toda la noche llorar impotente, sin saber qué hacer, su amiga se preguntaba. ¿Qué iba a ser de ella, ahora? Una nube negra se posaba sobre ella… y su refugio había sido destruido…
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Se puede tener por compañera la fantasía,
pero se debe tener como guía a la razón.
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Dakira- Admin
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Re: - Fan fic- CICATRICES
________________________________________Capitulo 7:
¡Caer está permitido, levantarse es obligatorio!
________________________________________
Poca gente acudió al entierro de sus abuelos, sus amigos más conocidos, la familia de Midory, Tetsuya y Kouen, y compañeros del trabajo de su abuelo de la comisaría.
Al lado de su hija iban a descansar, así lo decidió, la muerte había sido egoísta, primero arrebatando a su madre y tres años después a sus abuelos maternos, no tenía más familia materna, incineró a sus abuelos como ellos le habían pedido hace tiempo, y colocó sus cenizas junto con el cuerpo de su madre.
Su casa había sido empapelada, los sofás envueltos en plásticos, muebles, moquetas, nadie viviría allí en mucho tiempo, mucho menos iba a venderlo, era su casa y volvería a ella. La familia de Midory le había ayudado en todo ello, se había ofrecido a que se quedara con ellos, pero su tío se negó.
Se reunió un martes por la tarde con sus compañeros, la habían matriculado en un colegio de la zona de Fukuoka, al otro lado de Tokio en una isla igual de grande que Hokkaido, donde no conocía a nadie.
– Espero que me escribas – dijo Midory, mientras bebía un café en una cafetería cerca de la estación.
– Claro, también os llamaré. En cuanto cumpla los 18 me vendré – dijo la joven que vestía totalmente de negro.
– Cuídate – dijo Kouen algo afligido – Ten Shiori es un regalo de todos.
La joven lo abrió tranquilamente, una placa con las iníciales de sus amigos.
– Gracias – intentó contener las lágrimas y se la colocó – mi tren ya está a punto de llegar, será mejor que me ponga en camino.
Cogió su maleta y esperó que la gente entrara en ese tren, donde algunas personas no volverían, se irían con recuerdos buenos, recuerdos malos, si volvieran, tendrían recuerdos nuevos de otros lugares, tachando los recuerdos malos. En verdad Shiori se iba con recuerdos tristes, solo había vivido tres años de plena felicidad, que habían sido tachados por la terrible desgracia de su padre, un hombre que a saber, sin estar borracho, porque mató a su familia ¿Por qué lo hizo?. En cinco minutos salía el tren.
– Bueno chicos será hora de que me despida, que sea lo más corta posible.
– No te vas para siempre – dijo Adachi – en dos años te estaremos haciendo la puñeta en la universidad.
– Jajaja, eso me consuela, en realidad no conozco la familia de mi padre tanto, “espero que no tengan tan mala leche como él”. – pensó para sus adentros.
Shiori sí que lo sabía, pero no quiso preocuparlos, los abrazó a todos, los besó y entró en el vagón. La puerta se cerró ante ella, a través del cristal veía sus caras, intentaban hacer ver que estaban bien, pero no era verdad, Shiori notaba la tristeza en sus ojos sobre todo en Midory, aunque alguno de ellos lo conocía poco, habían demostrado ser un gran apoyo para ella, pilares en el que ella se agarraba para poder seguir adelante, no caer, si eso sucedía, ahí estaban sus amigos para ayudarla a levantarse, pero ahora, en el lugar donde iba a estar, no iba tener un apoyo, tendría que ir sobre una cuerda fina, a oscuras, tanteando el terreno, amarrarse a tiempo antes de caer, porque sabía, que la familia no iba extender su mano para ayudarla, ser fuerte y afrontar los problemas. Tenía que cruzar otra barrera y superar la sombra de su apellido, que había marcado un destino triste en ella para cuando cayera conseguir fuerza suficiente para levantarse.
La recogió su tío, la sentó detrás del coche y no articuló palabra. Tras su llegada, fue al funeral de su padre, sus hermanos no mostraban tristeza alguna, la miraban por encima del hombro, viviría con uno de los cinco hermanos de su padre, Kuroi, su mujer Chieko y su hijo de 19 años Kumori.
Shiori sentía tristeza, no es que fuera masoquista, pero tenía buenas facetas con su padre, y en el fondo tenia ansiedad de saber que había pasado por su cabeza para que todo aquello, tuviera explicación, pero eso estaba bajo tierra nunca sabría porque su padre había hecho eso. Ahora el descansaba y ella sufría…
En el trayecto con ellos desde el cementerio a la casa, no fue muy agradable para ella, Kuroi la miraba con desprecio, sus ojos del mismo color que el de ella, la acechaban y observaban, notaba una gran tensión. Cuando llegaron, se abrió la puerta del garaje, el padre le abrió el maletero, no ayudó a la joven a sacar el equipaje, ni tampoco a llevarlo a la buhardilla, donde había un colchón en el suelo, una mesita pequeña y un pequeño armario desperdigado por el medio.
Le costó subir los tres pisos con su pesada maleta, pero de momento había llegado sana y salva, simplemente su tío le dijo: “tu habitación está arriba del todo”, sin mirarla e indiferente mientras se quitaba un poco de roña entre las uñas con un palillo. Aparte de haber muebles viejos llenos de polvo y más cajas, le habían dado una habitación muy triste, aunque en realidad eso no era una habitación, ¡¡¡era el trastero!!!! Había visto dos habitaciones vacías, pero era obvio que no era bien recibida allí.
Oyó unos pasos y allí estaba Kuroi un hombre muy alto y corpulento como su padre, tal vez con un poco más de espalda y más alto, sus ojos mostraban frialdad, era abogado y de buena categoría. Su mujer no trabajaba, de aspecto sumiso, no la había dicho nada de nada desde que había llegado al cementerio, ni siquiera la saludó.
El hijo estaba estudiando medicina, se parecía bastante a su padre pero tenía los labios carnosos de su madre y unos ojos también verdes, algo más claros que los de Shiori.
– Esta es mi casa – dijo tapando la única salida, interrumpiendo los pensamientos de Shiori – y se cumplen mis normas, si no se hace así lo lamentaras, ¿me has entendido Shiori?
– Si… – dijo un poco nerviosa.
– Harás vida aquí, subiremos una televisión da gracias a tu tía, y no quiero verte mientras esté yo en la casa, ¿me has entendido?
– Si… – volvió a decir temiéndose lo peor, entonces su móvil sonó como que había llegado un mensaje.
– ¿Qué es eso? – dijo doblando las cejas.
– Mi móvil.
– Dámelo – ordenó por lo cual Shiori obedeció.
El hombre leyó el mensaje “Shiori espero que hayas tenido un buen viaje, mejórate” el hombre la miró.
– ¿Quién es Midory?
– Una compañera de clase.
– Pues aquí no vas a tener compañeros, ¿me has oído? Vas a ser tu única compañera, no sé cómo te educó el estúpido de mi hermano, pero aquí los Shouma son estatuas. – agarró el móvil, de color azul, y lo tiró al suelo, después emitiendo una gran sonrisa lo chafó, dejándolo hecho añicos.
– Nooooo – dijo ella casi acercándose.
– ¡¡Aquí no se cuestiona nada de lo que yo hago! ¿Entendido? – dijo tirándola al suelo de un bofetón – Cuando venga de mi trabajo, quiero esta buhardilla más limpia que una patena, sino ya sabes lo que te espera, no quiero ver nada rosita, de acuerdo.
– Si…. – dijo afligida y apenada con la mano en la mejilla.
– Ah, por último, te daré trabajo, ayudarás a mí mujer en todo lo que ella te diga, trabajarás en un restaurante, donde el 99% de tu sueldo será para mí, tengo que pagar tu comida, tu luz, todo. ¿Bien o bien?
– Bien.
– Y por último, seré tu tío, pero para mí, no eres mi sobrina, eres una rata callejera, que me he encontrado en la calle, sin comida y sin techo – se acercó a ella tirándole el aliento a tabaco – y como ahora eres mi rata de laboratorio, puedo hacer lo que me dé la gana contigo – Shiori no contestó, estaba asustada – ¿¿ ME HAS OIDO SHIORI SHOUMA??
– Si … – dijo casi sollozando
– Espero que la habitación este a gusto de una RATA como tú – llenó su boca de mocos y los escupió al suelo – lo dicho… la buhardilla como los chorros del oro, no quiero RATAS guarras…
El hombre se fue, a Shiori le temblaban las piernas, los brazos, los dientes le hacían castañuelas, algo le decía que su estancia en ese sitio no iba a ser unas vacaciones de lujo. Miró la buhardilla no sería más grade de 30 m2 tal vez un poco más, pero los muebles que habían dentro la hacía parecer más pequeña, si no la dejaba como los chorros del oro, seguro que una paliza venia de postre, seguro….
Se dirigió al balcón que contenía la buhardilla, del techo colgaba una sola bombilla, aun con ella el sitio quedaba oscuro y sombrío, por el día daría luz, ya que al lado había un pequeño balcón bastante guarro por cierto, el colchón, parecía usado y con bastante tiempo ahí tirado en el suelo, la mujer subió con unos cuantos productos de limpieza.
– Toma esto, es para limpiar la guardilla, más vale que no rompas nada, que lo dejes todo bien limpio, puedes usar el baño que hay aquí al lado, no lo usamos, así que es para ti. No pienso lavarte la ropa, ni fregarte los platos, así que ya sabes, te las apañas tu solita. Creo que hay una aspiradora antigua por algún lugar de la buhardilla úsala. Aquí hay trastos que ya no usamos, utilízalos como te plazca. No voy a dejar que una impresentable como tú ensucie mis sabanas, así que, si no recuerdo mal, en alguna caja habrá mantas y sabanas, por lo cual si las ensucias también las lavarás. Cuando friegues tus platos, déjalos en el pie de las escaleras y yo lo recogeré. Cuando termines todo, mi hijo te subirá una pequeña tele, puedes comprarte libros, un radiocasete si quieres, pero solo quiero verte cuando te vayas y cuando vengas, para nada más.
– Gracias… – dijo educadamente.
La mujer tiró los productos de limpieza al suelo y se fue. Shiori no sabía si daba más miedo, la madre, el marido o su padre. Intentó no ponerse a llorar, sacó de su maleta un babi y empezó a organizarse todo, echó un vistazo, vio varios muebles que le podían servir de escritorio. Lo primero que hizo fue limpiar el pequeño balcón, donde allí empezó a poner los muebles y después comenzó a espolsar el colchón. Sacó un pequeño sofá de dos personas, entre la inmensa cantidad de muebles, habría unas dos habitaciones completas y una salita, salieron también un par de lámparas y la aspiradora del año de la tos.
Encontró una caja llena de sabanas usadas y mantas, un hilo gordo y lo ató al exterior aprovisionando un tendedero, poniendo las mantas y sabanas en ellas, dejando que se ventilaran, le daba escalofríos dormir en ellas, pero ya lo lavaría…no había otra cosa mejor.
Del lugar salían cucarachas, bichos que Shiori en la vida había visto; en unas 6 horas había arreglado media guardilla. La mujer la interrumpió para darle la comida.
– Lo siento, se ha enfriado…. Hay mucho trasto, ¿no?
– Son todo mueble… y están en buen estado.
– Si te molestan déjalos al fondo del todo, subiré bolsas para que los tapes y no se estropeen.
La chica comió como una loca, estaba muerta de hambre y le habían subido la comida casi dos horas más tarde de lo habitual. Obedeciendo lo que le habían dicho, fregó los platos en un cuarto de baño pequeño que había al lado del pasillo de la buhardilla, realmente pequeño pero suficiente para mantener un aseo.
Dejó los platos bien fregados y secos en el pie de la escalera. Y siguió con su tarea, ese cuarto iba a ser su único rincón de vida, su rincón de supervivencia, el rincón que escondería sus lágrimas, lágrimas que se ahogaban dentro de ella cualquier cosa era mejor, que estar parada y pensar lo que se le venía encima.
¡Caer está permitido, levantarse es obligatorio!
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Poca gente acudió al entierro de sus abuelos, sus amigos más conocidos, la familia de Midory, Tetsuya y Kouen, y compañeros del trabajo de su abuelo de la comisaría.
Al lado de su hija iban a descansar, así lo decidió, la muerte había sido egoísta, primero arrebatando a su madre y tres años después a sus abuelos maternos, no tenía más familia materna, incineró a sus abuelos como ellos le habían pedido hace tiempo, y colocó sus cenizas junto con el cuerpo de su madre.
Su casa había sido empapelada, los sofás envueltos en plásticos, muebles, moquetas, nadie viviría allí en mucho tiempo, mucho menos iba a venderlo, era su casa y volvería a ella. La familia de Midory le había ayudado en todo ello, se había ofrecido a que se quedara con ellos, pero su tío se negó.
Se reunió un martes por la tarde con sus compañeros, la habían matriculado en un colegio de la zona de Fukuoka, al otro lado de Tokio en una isla igual de grande que Hokkaido, donde no conocía a nadie.
– Espero que me escribas – dijo Midory, mientras bebía un café en una cafetería cerca de la estación.
– Claro, también os llamaré. En cuanto cumpla los 18 me vendré – dijo la joven que vestía totalmente de negro.
– Cuídate – dijo Kouen algo afligido – Ten Shiori es un regalo de todos.
La joven lo abrió tranquilamente, una placa con las iníciales de sus amigos.
– Gracias – intentó contener las lágrimas y se la colocó – mi tren ya está a punto de llegar, será mejor que me ponga en camino.
Cogió su maleta y esperó que la gente entrara en ese tren, donde algunas personas no volverían, se irían con recuerdos buenos, recuerdos malos, si volvieran, tendrían recuerdos nuevos de otros lugares, tachando los recuerdos malos. En verdad Shiori se iba con recuerdos tristes, solo había vivido tres años de plena felicidad, que habían sido tachados por la terrible desgracia de su padre, un hombre que a saber, sin estar borracho, porque mató a su familia ¿Por qué lo hizo?. En cinco minutos salía el tren.
– Bueno chicos será hora de que me despida, que sea lo más corta posible.
– No te vas para siempre – dijo Adachi – en dos años te estaremos haciendo la puñeta en la universidad.
– Jajaja, eso me consuela, en realidad no conozco la familia de mi padre tanto, “espero que no tengan tan mala leche como él”. – pensó para sus adentros.
Shiori sí que lo sabía, pero no quiso preocuparlos, los abrazó a todos, los besó y entró en el vagón. La puerta se cerró ante ella, a través del cristal veía sus caras, intentaban hacer ver que estaban bien, pero no era verdad, Shiori notaba la tristeza en sus ojos sobre todo en Midory, aunque alguno de ellos lo conocía poco, habían demostrado ser un gran apoyo para ella, pilares en el que ella se agarraba para poder seguir adelante, no caer, si eso sucedía, ahí estaban sus amigos para ayudarla a levantarse, pero ahora, en el lugar donde iba a estar, no iba tener un apoyo, tendría que ir sobre una cuerda fina, a oscuras, tanteando el terreno, amarrarse a tiempo antes de caer, porque sabía, que la familia no iba extender su mano para ayudarla, ser fuerte y afrontar los problemas. Tenía que cruzar otra barrera y superar la sombra de su apellido, que había marcado un destino triste en ella para cuando cayera conseguir fuerza suficiente para levantarse.
La recogió su tío, la sentó detrás del coche y no articuló palabra. Tras su llegada, fue al funeral de su padre, sus hermanos no mostraban tristeza alguna, la miraban por encima del hombro, viviría con uno de los cinco hermanos de su padre, Kuroi, su mujer Chieko y su hijo de 19 años Kumori.
Shiori sentía tristeza, no es que fuera masoquista, pero tenía buenas facetas con su padre, y en el fondo tenia ansiedad de saber que había pasado por su cabeza para que todo aquello, tuviera explicación, pero eso estaba bajo tierra nunca sabría porque su padre había hecho eso. Ahora el descansaba y ella sufría…
En el trayecto con ellos desde el cementerio a la casa, no fue muy agradable para ella, Kuroi la miraba con desprecio, sus ojos del mismo color que el de ella, la acechaban y observaban, notaba una gran tensión. Cuando llegaron, se abrió la puerta del garaje, el padre le abrió el maletero, no ayudó a la joven a sacar el equipaje, ni tampoco a llevarlo a la buhardilla, donde había un colchón en el suelo, una mesita pequeña y un pequeño armario desperdigado por el medio.
Le costó subir los tres pisos con su pesada maleta, pero de momento había llegado sana y salva, simplemente su tío le dijo: “tu habitación está arriba del todo”, sin mirarla e indiferente mientras se quitaba un poco de roña entre las uñas con un palillo. Aparte de haber muebles viejos llenos de polvo y más cajas, le habían dado una habitación muy triste, aunque en realidad eso no era una habitación, ¡¡¡era el trastero!!!! Había visto dos habitaciones vacías, pero era obvio que no era bien recibida allí.
Oyó unos pasos y allí estaba Kuroi un hombre muy alto y corpulento como su padre, tal vez con un poco más de espalda y más alto, sus ojos mostraban frialdad, era abogado y de buena categoría. Su mujer no trabajaba, de aspecto sumiso, no la había dicho nada de nada desde que había llegado al cementerio, ni siquiera la saludó.
El hijo estaba estudiando medicina, se parecía bastante a su padre pero tenía los labios carnosos de su madre y unos ojos también verdes, algo más claros que los de Shiori.
– Esta es mi casa – dijo tapando la única salida, interrumpiendo los pensamientos de Shiori – y se cumplen mis normas, si no se hace así lo lamentaras, ¿me has entendido Shiori?
– Si… – dijo un poco nerviosa.
– Harás vida aquí, subiremos una televisión da gracias a tu tía, y no quiero verte mientras esté yo en la casa, ¿me has entendido?
– Si… – volvió a decir temiéndose lo peor, entonces su móvil sonó como que había llegado un mensaje.
– ¿Qué es eso? – dijo doblando las cejas.
– Mi móvil.
– Dámelo – ordenó por lo cual Shiori obedeció.
El hombre leyó el mensaje “Shiori espero que hayas tenido un buen viaje, mejórate” el hombre la miró.
– ¿Quién es Midory?
– Una compañera de clase.
– Pues aquí no vas a tener compañeros, ¿me has oído? Vas a ser tu única compañera, no sé cómo te educó el estúpido de mi hermano, pero aquí los Shouma son estatuas. – agarró el móvil, de color azul, y lo tiró al suelo, después emitiendo una gran sonrisa lo chafó, dejándolo hecho añicos.
– Nooooo – dijo ella casi acercándose.
– ¡¡Aquí no se cuestiona nada de lo que yo hago! ¿Entendido? – dijo tirándola al suelo de un bofetón – Cuando venga de mi trabajo, quiero esta buhardilla más limpia que una patena, sino ya sabes lo que te espera, no quiero ver nada rosita, de acuerdo.
– Si…. – dijo afligida y apenada con la mano en la mejilla.
– Ah, por último, te daré trabajo, ayudarás a mí mujer en todo lo que ella te diga, trabajarás en un restaurante, donde el 99% de tu sueldo será para mí, tengo que pagar tu comida, tu luz, todo. ¿Bien o bien?
– Bien.
– Y por último, seré tu tío, pero para mí, no eres mi sobrina, eres una rata callejera, que me he encontrado en la calle, sin comida y sin techo – se acercó a ella tirándole el aliento a tabaco – y como ahora eres mi rata de laboratorio, puedo hacer lo que me dé la gana contigo – Shiori no contestó, estaba asustada – ¿¿ ME HAS OIDO SHIORI SHOUMA??
– Si … – dijo casi sollozando
– Espero que la habitación este a gusto de una RATA como tú – llenó su boca de mocos y los escupió al suelo – lo dicho… la buhardilla como los chorros del oro, no quiero RATAS guarras…
El hombre se fue, a Shiori le temblaban las piernas, los brazos, los dientes le hacían castañuelas, algo le decía que su estancia en ese sitio no iba a ser unas vacaciones de lujo. Miró la buhardilla no sería más grade de 30 m2 tal vez un poco más, pero los muebles que habían dentro la hacía parecer más pequeña, si no la dejaba como los chorros del oro, seguro que una paliza venia de postre, seguro….
Se dirigió al balcón que contenía la buhardilla, del techo colgaba una sola bombilla, aun con ella el sitio quedaba oscuro y sombrío, por el día daría luz, ya que al lado había un pequeño balcón bastante guarro por cierto, el colchón, parecía usado y con bastante tiempo ahí tirado en el suelo, la mujer subió con unos cuantos productos de limpieza.
– Toma esto, es para limpiar la guardilla, más vale que no rompas nada, que lo dejes todo bien limpio, puedes usar el baño que hay aquí al lado, no lo usamos, así que es para ti. No pienso lavarte la ropa, ni fregarte los platos, así que ya sabes, te las apañas tu solita. Creo que hay una aspiradora antigua por algún lugar de la buhardilla úsala. Aquí hay trastos que ya no usamos, utilízalos como te plazca. No voy a dejar que una impresentable como tú ensucie mis sabanas, así que, si no recuerdo mal, en alguna caja habrá mantas y sabanas, por lo cual si las ensucias también las lavarás. Cuando friegues tus platos, déjalos en el pie de las escaleras y yo lo recogeré. Cuando termines todo, mi hijo te subirá una pequeña tele, puedes comprarte libros, un radiocasete si quieres, pero solo quiero verte cuando te vayas y cuando vengas, para nada más.
– Gracias… – dijo educadamente.
La mujer tiró los productos de limpieza al suelo y se fue. Shiori no sabía si daba más miedo, la madre, el marido o su padre. Intentó no ponerse a llorar, sacó de su maleta un babi y empezó a organizarse todo, echó un vistazo, vio varios muebles que le podían servir de escritorio. Lo primero que hizo fue limpiar el pequeño balcón, donde allí empezó a poner los muebles y después comenzó a espolsar el colchón. Sacó un pequeño sofá de dos personas, entre la inmensa cantidad de muebles, habría unas dos habitaciones completas y una salita, salieron también un par de lámparas y la aspiradora del año de la tos.
Encontró una caja llena de sabanas usadas y mantas, un hilo gordo y lo ató al exterior aprovisionando un tendedero, poniendo las mantas y sabanas en ellas, dejando que se ventilaran, le daba escalofríos dormir en ellas, pero ya lo lavaría…no había otra cosa mejor.
Del lugar salían cucarachas, bichos que Shiori en la vida había visto; en unas 6 horas había arreglado media guardilla. La mujer la interrumpió para darle la comida.
– Lo siento, se ha enfriado…. Hay mucho trasto, ¿no?
– Son todo mueble… y están en buen estado.
– Si te molestan déjalos al fondo del todo, subiré bolsas para que los tapes y no se estropeen.
La chica comió como una loca, estaba muerta de hambre y le habían subido la comida casi dos horas más tarde de lo habitual. Obedeciendo lo que le habían dicho, fregó los platos en un cuarto de baño pequeño que había al lado del pasillo de la buhardilla, realmente pequeño pero suficiente para mantener un aseo.
Dejó los platos bien fregados y secos en el pie de la escalera. Y siguió con su tarea, ese cuarto iba a ser su único rincón de vida, su rincón de supervivencia, el rincón que escondería sus lágrimas, lágrimas que se ahogaban dentro de ella cualquier cosa era mejor, que estar parada y pensar lo que se le venía encima.
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